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viernes, julio 21, 2006

LA CAÍDA DEL DRAGÓN - Peter F. Hamilton

Por méritos propios, Peter F. Hamilton se ha convertido en uno de los mejores autores de ciencia ficción del momento. Y por fin lo podremos degustar en nuestros lares, ya que desembarca en el panorama literario patrio con La Caída del Dragón, una contundente Space Opera donde confluyen la totalidad de ingredientes de la ciencia ficción tradicional, colocados, eso sí, con la dosis justa para que unos no solapen a los otros. Por sus casi 600 páginas de letra escuálida, no apta para miopes, encontramos una buena novela de aventuras espaciales con toques hard, acción, intriga, inteligencias artificiales, malvadas corporaciones empresariales, clones, alienígenas y naves gordotas que aseguran horas de diversión a todo aquel que se adentre entre sus páginas.

La novela nos lleva a un universo en el cual los  medios que hacen posible viajar a las estrellas no se han desarrollado en exceso y son cada vez menos populares, siendo éste uno de los temas recurrentes en la obra de Hamilton: la descripción de una sociedad que no ha sido capaz de desarrollar un método cómodo y asequible para los viajes estelares, sin olvidar otros aderezos comunes en sus escritos como las tramas políticas por parte de poderosos gobiernos, la religión, la variedad de extraños mundos y alienígenas que incorpora a sus relatos y, sobre todo, los conflictos armados, momento en los que despliega sus mejores dotes de narrador. Su estilo se caracteriza por la diversidad de hilos narrativos protagonizados por personajes diferentes que, a modo de historias independientes, avanzan de manera paralela hasta que sus caminos convergen al final de la novela para generar un climax narrativo que atrapa al lector y ya no lo suelta.

La fiebre por los viajes estelares ya pasó su mejor momento y sólo a unos pocos románticos les parece tentador el sueño de viajar a  mundos lejanos; uno de los pocos que todavía mantiene la ilusión por conocer lejanos planetas es Lawrence Newton, un adolescente que, como buen romántico, abandona su planeta natal tras sufrir un desengaño amoroso, lo deja todo y se alista en una de las poderosas corporaciones que mantienen en activo algunas de las enormes naves espaciales que aún se conservan, imposibles de ser sufragadas por los gobiernos debido al alto coste de la tecnología que permite viajar a velocidades cercanas a las de la luz. La utilidad de las complejas naves espaciales ha quedado reducida a la de naves de comercio interestelar, eufemismo con el que las corporaciones llaman a las acciones de piratería que perpetran sobre las colonias asentadas en lejanos planetas. Estas colonias, permanecen bajo la tútela económica de las corporaciones, utilizando la tecnología que éstas les proporcionan con el fin de explotar los recursos naturales de sus lugares de asentamiento, aunque después se ven asaltadas y expoliadas por los ejércitos privados de dichos emporios financieros.

Lawrence Newton, nuestro aguerrido protagonista, después de muchas peripecias, se convierte en un duro sargento de uno de los pelotones de super-soldados que efectuan esas requisas de bienes por las colonias en deuda con las corporaciones. Lawrence enterado de la existencia de un fabuloso tesoro en el planeta Thallspring y de un misterioso dragón caído del cielo que lo custodia, consigue incluir a su pelotón en la expedición de requisa a dicho planeta con la oculta intención de hacerse con el tesoro y dejar su trabajo de mercenario en la corporación.  Las cosas se complican al encontrarse con una fuerte resistencia en el planeta que logra poner en jaque a la potente maquinaria bélica de los “recaudadores” de la corporación gracias a una extraña y avanzada tecnología, muy superior a la de las corporaciones. El encuentro de Lawrence con los guardianes de ese dragón caído y el origen del mismo lo llevará, en un viaje sin retorno, a una lejana estrella donde conocerá, entre otras muchas cosas, el origen de la extraña y avanzada tecnología que utilizan los guardianes del dragón y qué es en realidad el dragón. Y hasta aquí es, más o menos, lo que se puede contar del argumento sin destrozarlo a spoilers.

Entre lo más positivo de esta novela, cabe destacar el buen ritmo narrativo que mantiene a lo largo de su enorme extensión, teniendo algún bajón  puntual en los momentos en los que el autor se extiende  en demasía con los problemas de adolescencia del jovencito Lawrence Newton. La acción no trascurre de una manera lineal, son frecuentes los flash backs que se utilizan sin que estos lleguen a comprometer la coherencia y la cohesión de la narración, a lo largo de la cual, también se utiliza con gran acierto la estrategia narrativa de intercalar pequeñas narraciones contadas por alguno de los personajes principales que consiguen que la historia principal no se vuelva tediosa por la extensión, permitiendo que estos pequeños episodios refresquen en momentos puntuales al lector ayudándole, de esta manera, a sobrellevar la avalancha de acontecimientos que se suceden sin pausa durante toda la novela. De estas pequeñas historias añadidas destacan las aventuras de Mozark en el imperio del anillo y su búsqueda de los mordiff y las incursiones juveniles de Lawrence a los planetas que saqueaban las corporaciones.

La lectura de La Caída del Dragón, junto a algunas reseñas encontradas por internet del resto de sus obras, han conseguido que Peter F. Hamilton pase a ser uno de los autores que más deseo ver traducido y publicado al castellano. Aunque la incontinencia narrativa de la que hace gala, y que le hace alargar sus novelas hasta las 1000 páginas como mínimo, y sabiendo la política recaudatoria que mantiene La Factoria de Ideas, que es la que tiene los derechos de Hamilton para España, nos podemos encontrar con un precio por ejemplar que dejará pequeño los 27€ es La Caída del Dragón, desembolso que quedará fuera de mi alcance. A pesar del precio animo a todo aquel aficionado que disfrute con la Space Opera tradicional a que lea este magnifico ejemplo del talento narrativo de Hamilton, no se arrepentirá.

P.D. Con posterioridad la Factoria ha publicado dos nuevos títulos de Peter F. Hamilton, concretamente La estrella de Pandora y Judas desencadenado, teniendo previsto seguir publicando al menos una obra de este autor cada año.

5 comentarios:

Farseer dijo...

Tiene muy buena pinta esta novela, sin duda. Lo único que me echa para atrás es lo que comentas de la letra diminuta; y el precio, claro. A ver si me hago con ella, porque tu comentario ha conseguido que me entren ganas de leerla. :)

Toniluro dijo...

Es una muy buena space-opera. Sin aportar nada nuevo al género si que es un buen avance de lo que puede dar de si Hamilton en sus descomunales novelas, y digo lo de descomunales por el tamaño. raramente bajan de las 1000 páginas en inglés, lo que al traducirlas al castellano se hacen todavía más extensas. La Factoria suele publicar sus libros con un tipo de letra pequeño que cansa la vista cuando llevas un rato leyendo, pero es un mal menor.

Lo del precio tiene arreglo si puedes encontrar en el Fnac alguna que les quede con el error en el precio. Sacaron un buen número de ejemplares a 19'65€ por error, cosa que aprovechamos muchos para hacernos con ella.

Farseer dijo...

Ha habido un renacimiento de la space opera entre autores de CF ingleses, aunque normalmente describiendo unos futuros mucho más exóticos que los de la space opera clásica.

¿El FNAC que mencionas es el de Madrid? En cualquier caso quizá me lo compre en inglés, que siempre se encuentran mucho más baratos. Pero por el momento tengo una larga pila de libros por pleer... Tendrá que esperar un poco.

Toniluro dijo...

Yo en encontré en el Fnac de la Plaza Catalunya en Barcelona. Me dijeron que en otros Fnac de Barcelona también lo habían visto "rebajado".

Aunque si lees en inglés te sale más a cuenta comprarlo en V.O. es más barato. De la bibliografía de Hamilton dicen que Fallen Dragon es el más flojito, que el resto son más espectaculares.

Espero que los editen pronto por aquí.

Sergio dijo...

Yo lo estoy leyendo ene stos precisos momentos y no me ha costado un céntimo. Lo he sacado de una biblioteca pública.

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