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jueves, septiembre 20, 2012

H. P. LOVECRAFT - El color que cayó del cielo

 El color que cayó del cielo (1927) es uno de los mejores y más afamados cuentos escritos por Lovecraft gracias a su medida y acertada mezcla de ciencia ficción y terror. Dos géneros hermanos que se desarrollan en perfecta simbiosis bajo la magistral batuta del genio de Providence, proyectándose sobre el lector con la fuerza añadida de un barroco lenguaje hiperadjetivado que en este caso no es un superfluo elemento ornamental, sino un recurso imprescindible para poder describir con precisión de cirujano la sutileza que representa elevar el mayor de los horrores cósmicos a un color, una criatura extraterrestre que está más allá de la compresión humana  y que devora de manera implacable la razón y la vida de una familia de campesinos de la Norteamérica profunda, convirtiendo la tierra, la vegetación y la fauna del lugar en un retrato impresionista en el que las formas se diluyen ante la supremacía de los colores. En El color que cayó del cielo, el horror se define en forma de elementos cromáticos, una innovación literaria en el género de terror que tuvo una excelente recepción por parte del público, trascendiendo desde el ámbito literario al cinematográfico, incluso al televisivo, con diversas versiones y reinterpretaciones que lo han convertido en un tema clásico de la ciencia ficción y el terror, casi en un género en sí mismo.


El relato vio la luz por primera vez en el número de septiembre de 1927 de la mítica y pionera Amazing Stories, comandada en sus inicios por Hugo Gernsbanck, otro de los nombres míticos de la ciencia ficción y de los pulp americanos. Amazing, al igual que Weird Tales o Astounding, fueron algo más que un soporte para publicar relatos de terror o fantasía, fue el medio a través del cual se pusieron en contacto los primeros fans de este tipo de literatura, creándose lo que hoy llamaríamos una “red social” en la que compartían intereses y proyectos una pléyade de jóvenes escritores y de aficionados, logrando muchos de estos últimos dar  el salto a la categoría de autor gracias a la ayuda de las plumas ya consagradas en el mundillo pulp. De aquí surgirían vocaciones que llegarían a buen puerto, como la de Catherine L. Moore o Robert Bloch, y amistades duraderas como las que el propio Lovecraft cultivaría con genios como Robert E. Howard o Clark Ashton Smith, entre otros; pero si tenemos que destacar un "imitador" de la obra de Lovecraft en particular y de este relato en particular, hay que señalar a Henry Kuttner y su obra La criatura de allende el infinito (1940), editado recientemente en nuestro país por La Biblioteca del Laberinto como parte de la recopilación La criatura de allende el infinito y los relatos lovecraftianos. En esta obra Kuttner, al igual que Lovecraft, describe el mal como una entidad procedente de lo más recóndito del espacio exterior, algo vivo que no responde a las leyes generales de la física que absorbe de manera horrible la vida de todo tipo de seres vivos. En ambos casos, las extrañas formas de vida alienígena se presentan como seres que están más allá de una descripción  convencional; en el caso de Kuttner el mal es "una niebla anormalmente espesa" que acaba conviertiendo a las personas en "momias chamuscadas", mietras que Lovecraft lo describía como "un color frío y húmedo, pero que quema"

La génesis de The Colur Out of Space, escrito entre El caso de Charles Dexter Ward y los retoques finales del ensayo El Horror Sobrenatural en la Literatura, hay que situarlo en la inspiración que el propio Lovecraft dijo recibir al contemplar la construcción del embalse de Scituate en Rhode Island; teniendo como base una experiencia que, a la mayoría de los mortales nos parecería totalmente intranscendente, la imaginación de Lovecraft tomo cuerpo en forma de un nuevo tipo de terror en forma de color y se transforma en la voz narrativa que nos cuenta en primera persona los hechos que tuvieron lugar en un lúgubre paraje de Arkham, la ciudad imaginaria plagada de horrores que por derecho propio se ha ganado un lugar de mérito entre otras creaciones literarias como la Macondo de G. B. Márquez o el  ficticio condado de Yoknapatawpha que Faulkner utilizó como escenario para sus personajes.

El relato nos llega a través de un joven ingeniero encargado de realizar una serie de estudios del terreno en el que se tiene previsto construir un embalse. En uno de los reconocimientos que hace del lugar encuentra una zona extrañamente árida a la que los lugareños evitan. El lugar, conocido como el "erial maldito", es un paramo desolado en el que la vegetación no crece y el suelo presenta una rara tonalidad grisácea. Intrigado por la mortecina apariencia del lugar, el joven pregunta a un anciano del lugar, de nombre Ammi Pierce. El lugareño, a pesar de las reticencias iniciales, lo pone en antecedentes de los hechos que convirtieron la zona más fértil del lugar en el lugar de pesadilla en el que se ha convertido, y cómo los Gardner, la familia de campesinos que explotaban felizmente el lugar, tuvieron un final mucho peor que la muerte atacados por la locura y un extraña enfermedad que les deshacía la carne. Ammi cuenta cómo empezó todo el día que un meteorito cayó en las inmediaciones de la granja en el ya lejano año de 1882, cuando el viejo Ammi Pierce todavía era un hombre joven y fuerte. El extraño meteorito se comportaba de una manera extraña: no se termina de enfriar y  los análisis que le son realizados por tres científicos provenientes de la Universidad de Miskatonic (otra de las invenciones de Lovecraft) arrojan más misterio al asunto al no lograr equiparar el material que compone la roca del espacio con un material conocido. Nahum Gardner, propietario de la granja, fue  el primero en encontrar el meteorito, creyendo ver en un primer momento como extraño ser o color imposible de definir abandonaba la roca ígnea caída del cielo y se escondía en el cercano pozo de la granja.



Al año siguiente, con la llegada de la cosecha, comienzan a suceder una serie de extraños acontecimientos en la zona, teniendo su epicentro en la granja de la familia Gadner: los cultivos crecían de manera espectacular, como no lo habían hecho nunca , brillando extrañamente en la oscuridad al igual que la vegetación que circunda la zona próxima al pozo. Los frutos que nacían en las plantas tenían un tamaño desmesurado, previendo una cosecha espectacular, pero no los podían vender porque se pudrían y despedían un olor nauseabundo. Poco después la esposa de Nahum y sus hijos enloquecen y mueren de manera horrible por efecto de beber el agua del pozo; los animales de la granja y la fauna salvaje de la zona, sufren extrañas mutaciones y se vuelven violentas; incluso los árboles parecen cobrar vida presos de un instinto homicida que les hace dirigir sus ramas hacia todo aquel que esté próximo a ellos. Ante la gravedad de los sucesos que descubre, el ingeniero abandona la zona sin terminar el trabajo que le fue encomendado, dejando tras de sí la certeza de que aquello que provocó tal horror todavía permanece oculto en el pozo de la granja, alimentándose de la propia zona que, a cada año que pasa, crece un poco más, aumentando la desolación a una zona más amplia del terreno.

En sí, el relato presenta varios de los temas recurrentes de Lovecraft: la imposibilidad de escapar al destino que en este caso representa el desconocido horror procedente del espacio y la insignificancia del hombre en un universo que desconocemos por completo, expuesto a los caprichos y designios de la maldad de seres infinitamente superiores a la débil raza humana. Con trabajos como el presente, Lovecraft marcó un camino propio dentro del género de terror, apartándose de los trillados temas del vampiro, fantasma de todo tipo y satanismo al incorporar elementos hasta entonces tratados como elementos de ciencia ficción. En resumen, que por lo breve del mismo, siempre es recomendable volver de tanto en tanto a repasar un clásico fundamental de la literatura del terror y la ciencia ficción como es El color que cayó del cielo y compararlo con los infumables ladrillos sobre vampiros amanerados y zombis andrajosos que hoy día compone la "moderna" literatura de terror.
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