lunes, abril 28, 2008

SPIN: Charles C. Wilson

Spin le valió a su autor, Charles C. Wilson, el prestigioso premio Hugo de ciencia ficción el año 2006. Una novela que es esperada con gran expectación por los aficionados a la ciencia ficción en general y a este autor en concreto y que con buen criterio edita en nuestro país la editorial Ómicron. Wilson ya había sumado un gran número de adeptos a su obra gracias a títulos tan notables como Darwinia, Los Cronolitos, Mysterium, Nómadas, o la más reciente Testigos de las estrellas, todos ellos publicados por la Factoría de Ideas en su colección Solaris Ficción.

Los ya iniciados en la obra de Wilson encontrarán en Spin todos y cada uno de los temas recurrentes que utiliza de manera sistemática para la construcción de sus escritos y que conforman los habituales aperos de su retórica destinada a ilustrar la necesidad humana de proteger, de subsistir, de perdurar en el tiempo y de amar; todo ello construido con una sutil prosa que, acariciando las palabras, lleva a la perfección el oblicuo arte de la ambigüedad y la insinuación, de dar a entender sin revelar. Un estilo que en esta ocasión apuntala mediante el certero uso de la siempre peligrosa prolepsis; es decir, el salto hacia delante en la narración que adelanta acontecimientos de la trama con el consiguiente peligro de la pérdida de interés del lector que ya sabe de antemano que va a suceder. En este caso Wilson utiliza este recurso con maestría al añadir de esta manera un elemento que aumenta la sensación de perdurabilidad en el tiempo, de la inmortalidad y de lo efectos que esta capacidad produciría en la siempre maleable condición humana; es esta, sin duda, una de las partes importantes en el argumento que ya desarrollo el autor en otras de sus obras como por ejemplo Darwinia.

Viene a cuento la ambigüedad que antes comentaba habida cuenta que Spin, la última y esplendida novela de Wilson que llega a nuestras manos, no es lo que parece. Sus ínfulas de obra futurista aliñada con unas ideas más que sugerentes y unos conocimientos más que dignos de física y nuevas tecnologías, que nunca lastran la narración con el plomo de un lenguaje de manual científico, resultan el persuasivo espejismo con el que el autor esconde al lector su verdadero objetivo: tejer una alegoría de la orfandad del individuo en relación a la sociedad. Se nos invita a creer que se trata de una novela de ciencia-ficción, pero en esta ocasión los personajes de la obra están por encima de las ideas preconcebidas por parte del lector al que Wilson confunde y altera el horizonte de expectativas previas a la lectura.

Arranca la novela con el momento donde el Spin, una membrana que recubre el planeta y actúa como una distorsión temporal que acelera el tiempo fuera de esta membrana protectora enviando a la Tierra a 4000 millones de años en el futuro, cuando el Sol está en los últimos momentos de su ciclo vital. Este comienzo con un suceso inexplicable que pone en jaque la sociedad tal y como la entendemos en la actualidad es una de las constantes en la obra de Wilson. Un elemento indispensable para poner atrapar desde las primeras páginas al lector y conducirlo a través del clima de tensión que crea alrededor del fenómeno que altera la existencia de la humanidad.


El argumento toma cuerpo con un caudaloso monólogo que escarba en el recuerdo intenso de una adolescencia perdida en un pasado remoto y que clava un dardo envenenado con tristeza en el alma de Tyler Dupree, auténtico protagonista de la narración junto a los gemelos Diane y Jason, de quien seremos privilegiados testigos de la construcción de sus identidades a través de los diferentes procesos mentales que forjan sus caracteres a través de la exposición moral de los acontecimientos que afectan su existencia. La dicotomía que presentan los gemelos: Jason encarna la ciencia que busca una solución al problema que ha creado el Spin, mientras Diane busca consuelo en la religión apocalíptica que genera la falta de expectativas que asola a la humanidad. Toma cuerpo aquí otro de los referentes de la obra de Wilson: la religión, un elemento de vital importancia dentro del imaginario del autor, el cual ya lo desarrolla ampliamente en otras obras como Los Cronolitos y en mayor medida Mysterium, donde presenta una ucrónica sociedad americana sometida a la tiranía de una teocracia.

Ya para finalizar, es importante señalar que Spin, no es una obra autoconclusiva. Deja un buen número de cabos sueltos además de un final que sirve de puente para introducir la que será su continuación, Axis, que esperamos poder ver publicada en breve. En este punto se pueden citar dos factores que provoca el final de Spin; uno negativo, puesto que se corta la acción de una manera muy abrupta y en un momento álgido de la trama, por otra parte, no le viene nada mal esta manera de finalizar la obra al autor, ya que si de algo se le puede acusar es de no saber rematar con solvencia sus novelas, ya que es frecuente apreciar una aceleración en los acontecimientos a la hora de cerrar los diferentes nudos argumentales que desarrollo, y que en este caso desaparecen al aplazarlos para su continuación en Axis.


En resumen, una novela sólida y de fácil lectura que hará las delicias de los aficionados a la ciencia ficción.

Etiquetas: ,

DARWINIA: Charles C. Wilson

En el último (por ahora) dumping editorial que ha lanzado a los aficionados a la literatura de género a una nueva compra compulsiva de ofertas destacan diversos títulos que merecen ser tenidos en cuenta. Uno de ellos es esta novela de Charles C. Wilson que lleva por título Darwinia. Cierto es que a pesar de la expectación con que en su momento fue esperada su publicación no tuvo el éxito de crítica esperado, es más, se la consideró una novela fallida en cuanto a su objetivo y desarrollo.

Con la perspectiva que ofrece el tiempo transcurrido desde su edición en castellano sería justo reconocer que a pesar de sus deficiencias es una muy buena novela de ciencia ficción donde quedan patentes las virtudes de un escritor que está dando un buen número de títulos interesantes; sirva de ejemplo Spin su novela ganadora del Hugo en el 2006 y que verá la luz en breve editada por Omicron.

En Darwinia podemos encontrar todos los temas recurrentes del imaginario de este autor que se repiten de manera metódica en la mayoría de sus relatos. Para empezar, no puede faltar el suceso inexplicable que cambia el destino de la humanidad y que marca desde las primeras páginas por donde irá el argumento de la narración. Será en este escenario de incertidumbres y misterios por resolver donde colocará a sus personajes, su mejor baza narrativa, a los que dota de una sólida entidad. Un factor que ayuda a la empatía que generan en el lector que se convierte en cómplice de ellos en la resolución de todos los enigmas que van surgiendo en relación a ese fenómeno misterioso que cambia de manera definitiva el curso de la historia y de la sociedad. Porque una cosa debemos de tener claro cuando nos enfrentamos con una novela de este autor: el verdadero eje sobre el que gira su obra es la extraordinaria construcción de los personajes y de lo cercanas que nos resultan sus experiencias vitales; no obstante, no podemos obviar las brillantes ideas que nos presenta en cada uno de su libros, siempre bien fundamentadas en su concepción a pesar de que en ocasiones las desarrolla de forma un tanto irregular; Darwinia es un claro ejemplo de esta falta de solvencia a la hora de rematar en el texto todo lo que podía haber dado de sí el planteamiento inicial que nos hace Wilson.

Y es que no es poco lo que nos propone de inicio, nada menos que la desaparición del continente Europeo sustituido por una tierra misteriosa con una fauna y una flora desconocida, un “milagro” inexplicable que da pie a experimentar con las posibilidades que genera esta idea que convierte la novela en un ucronía de lo que pudo haber sido el mundo si este hecho se hubiera producido en 1912. La construcción del relato pondrá de manifiesto el resto de temas recurrentes que emplea Wilson en sus obras como son la religión y los universos paralelos.

El resultado final deja una novela entretenida de leer y que resultará un buen punto de partida para aquellos que todavía no se hayan acercado a la obra de este escritor; sin duda uno de los mejores de la ciencia ficción actual y que siempre aporta ideas interesantes sin descuidar el tono literario aportando una prosa elegante. No olvidemos que a pesar que la ciencia ficción es básicamente un género de ideas, la literatura se construye con palabras.


OTRAS VISIONES.

El Rincón de Nacho

Bibliopolis

Etiquetas: ,

lunes, abril 21, 2008

EL MAR DE MADERA: Jonathan Carroll

El mar de madera es un claro ejemplo de realismo fantástico. El género, o mejor dicho subgénero del que renegó un grande de la literatura como fue Borges, y que en la actualidad se cultiva como objeto de consumo masivo, alejado de la intención intelectual que bebía de las fuentes expresionistas y surrealistas que generaron las vanguardias artísticas de principios del siglo XX. El realismo mágico, un tipo de fantasía en el que los acontecimientos más extraños se narran de forma llana y realista, es realmente efectiva para el lector cuando este pierde la referencia entre lo real y lo irreal, entre lo factible y lo imposible, de esta manera, se crean personajes y entornos que sorprenden al lector.

A pesar de tratarse de una obra literaria, El mar de madera presenta un lenguaje más visual que narrativo; herencia, sin duda de series de culto como la reciente “Perdidos” o “Twin Peacks” que nos martilleó un tiempo con la pregunta aquella: ¿Quién mató a Laura Palmer? y que Carroll sustituye en esta novela por una duda más filosófica: ¿Cómo remar en un mar de madera? Un surrealismo que sólo funciona mientras nos hacemos preguntas sobre lo que está pasando y especulamos con todo tipo de juegos mentales para encajar en una lógica razonada los nuevos acontecimientos que aparecen ante nuestros ojos. El problema de entrar en este juego es que se derrumba la magia ante cualquier respuesta que, por ingeniosa que pueda ser, nunca llegará a satisfacer las expectativas del lector, por lo que la pericia del escritor/guionista que se adentre por los peligrosos vericuetos de tensionar en demasía las expectativas del receptor de su trabajo debe ser mucha para que toda la expectación que ha generado no se vuelva en su contra. En este aspecto Jonathan Carroll se muestra consciente de que los hechos irreales no tienen justificación alguna. No existe una certeza sobre lo que está ocurriendo, por lo tanto el lector no necesita explicaciones y estas no son incluidas en el relato, ya que la ambigüedad subsiste hasta el fin de la aventura siendo éste un gran acierto por parte del autor.

El relato en sí, presenta a Frannie McCabe, exdelincuente juvenil y en la actualidad sheriff de una idílica población estadounidense, que en estos momentos disfruta de una plácida existencia junto a su segunda esposa y la hija adolescente de ésta. Hasta aquí nada fuera de lo normal, pero la aparición de un extraño perro con tres patas que después de muerto y enterrado vuelve a la vida es el punto de partida de una serie de extraños sucesos que escapan a la razón y que sumirán al sheriff McCabe en una sucesión de episodios que lo transportan por un mundo onírico a épocas pasadas y a un futuro cercano; es aquí donde brilla el talento de Jonathan Carroll manejando con soltura una temática que en otras manos se convertiría en un galimatías él la transforma en una historia inteligente y bien enlazada. por supuesto, no se puede dejar sin mención la genial y dickensiana aparición de los Frannie McCabe pasados y futuros, sin duda el punto fuerte de la novela, con momentos de gran tensión emocional que dejan en un segundo plano anécdotas como la pluma multicolor, el perro con tres patas, los alienígenas o el concierto de los Beatles en un parking.

En resumen, una estupenda novela que me descubre un escritor a seguir como es Jonathan Carroll. No dejaré pasar mucho tiempo sin volver a sumergirme en una de sus historias. Vale la pena.
OTRAS VISIONES:

Etiquetas: ,

MARCIANOS GO HOME!: Fredric Brown

Todo lo anteriormente dicho en Universo de Locos sobre Fredric Brown y su obra se puede aplicar sin reservas a Marcianos Go Home, sin duda su obra más conocida. Vuelven sus estrategias literarias en forma de ironía, complicidad con el lector y, por supuesto, la parodia a los tópicos más socorridos de la ciencia ficción pulp como, en este caso, es la invasión de hombrecillos verdes procedentes de Marte a la que da una inteligente vuelta de tuerca . Además de todo esto, que no es poco, se hace un retrato grotesco del conjunto de la sociedad americana de las que no escapan ante su implacable pluman escapan a su implacable pluma las instituciones que forman sus pilares básicos: política y religión.

Brown se recrea paseado sus personajes ante los deformantes espejos del Callejón del Gato dentro de la más pura tradición esperpéntica, mostrándolos como caricaturas deformes y cosificadas, prisioneros de sus miedos internos y su déficit vital que proyectan hacia el exterior modificando de manera inconsciente la realidad que los envuelve. De esta manera se aprecia de forma nítida el objetivo de la obra, aquello que constituye la lección moral que cargada de crítica e intención satírica arremete contra toda la hipocresía de una sociedad de la que no deja títere con cabeza y que, tiempo después, vería retomada su idea original para ser trasladada al cine bajo la batuta de un Tim Burton que recogió con maestría el testigo de Brown.

En lo que al argumento se refiere, Fredric Brown vuelve a dar el papel de protagonista a un personaje con muchas similitudes con él mismo: un escritor de ciencia ficción en horas bajas sumido en sus tribulaciones vitales y literarias que será de los primeros en ser acosado por los insoportables seres verdes que aparecen de la nada para incordiar a todos aquellos que llaman su atención. Con estos molestos visitantes pululando por todo el planeta la vida cotidiana se hacía imposible puesto que la única actividad a la que se dedicaban los recién llegados era obstaculizar, y mofarse de las costumbres propias de los humanos, por lo tanto, y ante este panorama, no era de extrañar que el común de los mortales entrara en un estado de histeria colectiva que sacaba lo peor de ellos, los ridiculizaba y servía a Brown para retratar a la autocomplaciente sociedad americana de su tiempo.

Un clásico que se puede disfrutar en la actualidad gracias a dos recientes reediciones, la que se incluye en la estupenda recopilación de las obras completas de Brown que edita Gigamesh, y también en la que publicó Biblioplis que incluye una nueva traducción que respeta con mayor exactitud las expresiones del escrito original además de incluir un interesante ensayo comparando la obra de Fredric Brown con otros autores de su época.

Etiquetas: , ,

lunes, abril 07, 2008

UNIVERSO DE LOCOS: Fredric Brown

Decía T. S. Elliot: “Quien no conoce la tradición no puede reconocer el talento”. En el género de ciencia ficción la tradición es Brown. Un todo terreno narrativo fogueado en el marginal mundo de las editoriales pulp donde una pléyade de incipientes nombres que pasarían a ser la referencia del género fantástico durante las próximas décadas comenzaban a elaborar la mitología en la que se asentaría la ciencia ficción durante la segunda mitad del siglo XX y que tendría su principal fuente de inspiración en el miedo de la sociedad hacia un enemigo exterior. Un miedo que se encargaba de alimentar el proceso político en que se había embarcado el mundo después de la II Guerra Mundial. En este contexto y ante el probado poder de las armas nucleares, combinado con la imparable carrera armamentística en que se habían embarcado las dos grandes potencias mundiales del momento, hizo que se instalara en el inconsciente colectivo de la sociedad la idea de un final trágico e imparable que acabaría, más pronto que tarde, con la humanidad. Este miedo al enemigo invisible que acechaba de manera implacable en el exterior fue sabiamente explotado por autores como Fredric Brown, uno de los primeros nombres propios de la ciencia ficción.

Las novelas de Brown explotan la complicidad entre el lector, el escritor y el protagonista gracias al sentido del humor que impregnan sus relatos y a la fina ironía con la que describe en sus obras el mundo editorial de las revistas dedicadas a la publicación de relatos pulp, y a la atracción que despierta el trasunto de Brown que ejerce como protagonista en ellas, Universo de Locos es un claro ejemplo. Como elementos más destacados de la obra que nos ocupa podemos señalar en primer lugar el ritmo vertiginoso que imprime a la narración, una concatenación de acontecimientos que no dan respiro al lector, y en la que no se aprecian elementos superfluos, no se detiene en los detalles para dar todo el protagonismo a la acción; en segundo lugar, destaca la excelente parodia que se hace de todos los tópicos, incipientes en esos momentos, que componían el escenario habitual de este tipo de escritos: alienígenas malvados, la chica del espacio, los héroes omnipotentes, etc. También merece ser señalada la nula necesidad de este tipo de ciencia ficción de recurrir a profundos conocimientos de ciencia o física para construir un argumento sólido y creíble. Las tablas que atesora Brown en el oficio de escritor le sirven para, con la simple ayuda de una máquina de coser, solucionar la parte técnica de su novela.

El argumento gira en torno a Keith Wiston, editor de una revista de ciencia ficción, que en un accidente insospechado es trasladado a un universo paralelo, similar al suyo propio, donde es perseguido por todos sus nuevos convecinos al tomarlo por un peligroso agente alienígena. En esa lucha por sobrevivir y regresar a su “hogar” se verá envuelto en un sinfín de situaciones, surrealistas unas y repletas de acción otras, que lo obligarán a utilizar todo tipo de recursos para mantenerse con vida.

En resumen, un escritor y una novela básica en el archivo textual de todo buen aficionado a la ciencia ficción, donde se puede apreciar el aire intemporal que desprende, no me ha parecido que el tiempo la haya envejecido haciendo que pierda interés para un lector actual, al contrario, resulta mucho más interesante que alguna de las últimas incorporaciones al panorama literario del género. Sin duda, se puede catalogar de excelente la idea de la editorial Gigamesh de recopilar todas sus novelas y relatos en cuatro volúmenes.

Etiquetas: , ,

lunes, septiembre 17, 2007

LECTURAS FALLIDAS: LA OTRA PILA

Junto a la Pila de libros pendientes de lectura, cada vez más alta, crece de forma paralela otra Pila de libros que se van quedando a medio leer. Son lecturas que no resultaron lo esperado o que la impaciencia por comenzar con alguna novedad recién salida al mercado dejó aparcada para mejor ocasión.

Cuando uno repasa los títulos que deja arrinconados en esa Pila de la vergüenza se queda patidifuso al encontrar autores de lo mejor considerado, y para muestra dejo la lista de lecturas fallidas que he padecido en el último año.

LEYES DE MERCADO - RICHARD MORGAN

Quizás el caso más hiriente: me encantó Carbono Alterado, pero no he sido capaz de terminar de leer Leyes de Mercado. La culpa no es de la novela, más bien de las expectativas que me había creado sobre su contenido y no correspondieron con lo que encontré. No me terminaba de enganchar, me pareció muy forzada la ambientación a medio camino entre La Hoguera de las Vanidades y Mad Max que sirve de decorado a la novela; no me convencía el poco inspirado recurso de meter un latigazo de violencia exagerada cada 50 páginas para mantener despierto al lector y muy trillado y facilón el argumento. La deje aparcada en la página 220, por la mitad más o menos, no descarto retomar su lectura en algún momento, pero ahora mismo es una opción lejana.

GUARDIANES DE LA NOCHE - SERGEI LUKYANENKO
Ya había tenido la oportunidad de leer alguna cosa de este autor. Tiene un estilo ligero; con poca sustancia y mucho ritmo que resulta muy entretenido.
Si no hubiera visto la película que se hizo basándose en el libro seguramente lo habría acabado, pero sabiendo el final y tratándose de una historia de vampiros, tema que no me termina de atraer, acabé con Guardianes de la Noche en la Pila de lecturas fallidas con tan sólo 150 páginas leídas. Ya que estamos, habría que destacar la pésima calidad del papel con la que se ha publicado este libro, de lo peorcito que hay.

LA PISTOLA DE RAYOS - P. K. DICK

Dick es una de las asignaturas pendientes que me quedan. He leído poco de este autor y cada vez que intento acercarme a él no tengo suerte con la elección.

La aparición de esta novela inédita en castellano, editada por Gigamesh, parecía una buena ocasión para darle una nueva oportunidad, pero el resultado fue peor de lo esperado, 60 páginas aguante de una historia que a cada página que pasaba se iba haciendo más tediosa e insoportable.
Otra vez será amigo Dick.

EL ÚLTIMO PUENTE (libro de gestas de Malaz I) - STEVEN ERIKSON

Parece ser que esta primera entrega de la saga de Malaz es la más flojita, doy fe en lo de flojita. Empieza bastante mal: personajes planos y sin tirón, un argumento sin pies ni cabeza que pierde al lector en un maremagnun de topónimos, antropónimos y gentilicios poco claros y estresantes.
La certeza de que no se verán en castellano el resto de las entregas de la saga me terminó de desanimar a continuar con su lectura de momento, aunque no descarto finalizar El Último Puente y su continuación Los Jardines de la Luna dado el caracter autoconclusivo de cada entrega.

LA HIJA DEL DRAGÓN DE HIERRO - MICHAEL SWANWICK


No me desagradaba la lectura de La Hija del Dragón de Hierro, a pesar del profundo cambio que experimenta el argumento. Cuando esperaba una novela de aventuras me encontré con la narración de las desventuras de una adolescente en un instituto de secundaria.

Este es el caso de libro abandonado por otro largamente esperado. Uno no termina de decidirse a continuar con su lectura y el frenético ritmo de novedades que van sacando las editoriales hizo que se perdiera en la Pila de lecturas fracasadas.



YGDRASIL - JORGE BARADIT
Para mi gusto es excesivamente complicada la lectura de esta novela. Construida como una sucesión de imagenes impactantes muy bien dibujadas por Baradit. Claro que los temas que toca: cyberpunk, cyberchamanismo, cybergore y otras hierbas no me atraen para nada.

A pesar de que en algunos momentos me sentí atraido por la narración, estos fueron los menos. Al final el libro quedo aparcado por la página 120 y con difíciles perspectivas de seguir perseverando en su lectura.

LA NOVELA PERDIDA DE LORD BYRON - JOHN CROWLEY

Crowley es un escritor del que siempre he oído maravillas. No me atrevía con Pequeño Grande, pero como en la biblioteca de mi pueblo adquirieron un ejemplar de La Novela Perdida de Lord Byron pensé que era la ocasión adecuada para iniciarme con este autor: duré 50 páginas :(

Un tostón de mucho cuidado.

CRONOPAISAJE - GREGORY BENFORD

Tengo una profunda aversión por la ciencia ficción excesivamente hard, me gustaría haber tenido la paciencia suficiente para profundizar en alguno de los grandes maestros del género que han cultivado con gran esmero esta parte más purista de la ciencia ficción. No ha podido ser, me declaro totalmente incompetente para enterder algunas de las ideas que fundamentan con una base científica el argumento de muchas novelas.

Aún así, hay momentos que me da un ataque de entusiasmo y emprendo de manera apasionada la lectura de alguno de los grandes títulos de la ciencia ficción hard; así ocurrió con Cronopaisaje al que abandoné en la página 40.

Esta es la lista de fracasos de este año, no serán los únicos, todavía quedan unos meses para completarlos y alta es la Pila pendiente de lectura como para evitar que alguno más caiga en el rincón del desprecio de los libros a medio leer.

Etiquetas:

EL CÓDICE ROSETTA - Richard Paul Russo

La Factoría ha publicado dentro de su colección Solaris Ficción dos novelas de este escritor norteamericano. La primera, Dentro del Leviatán, se consideró tan entretenida como prescindible. Un claro ejemplo de novela de serie B sin más pretensiones que hacer pasar un buen rato.

El Códice Rosetta puede compartir estos adjetivos sin ningún problema. Sorprende la cantidad de reseñas que circulan por la red sobre esta novela, a pesar de que no pasará a la historia del género es justo indicar que ha sido leída por un gran número de aficionados.

El referente más próximo de El Códice Rosetta son las novelas juveniles de Heinlein, en especial Ciudadano de la Galaxia con la que comparte bastantes puntos comunes en el argumento, no tanto en el desarrollo: Heinlein está a años luz en cuanto a recursos, oficio y estilo que el hipotenso Russo. Lo de hipotenso lo digo por la falta de tensión que trasmite la novela. Toda la acción trascurre de una manera lánguida, sin momentos álgidos que animen al lector. A todo esto hay que incluir lo previsible de toda la trama y lo plano de los personajes, faltos de profundidad y de interés.

Paradójicamente, sus muchos defectos son su mejor virtud. La falta de ambición y de originalidad no dan para que el lector se complique la vida con ideas complejas y confusas, simplemente se dedica a ir pasando las páginas de manera relajada. Una novela que sirve para pasar el rato y poco más.

El argumento, a grandes trazos, es el siguiente: un joven, desarraigado y predestinado huérfano, heredero de un gran imperio (económico), decide escapar de su actual situación de esclavitud y emprende un viaje iniciático que le debe llevar a cumplir su destino. Por el camino encuentra un objeto de gran poder que le ayudará a ponerse en contactos con una inteligencia superior que devolverá al universo a su status quo original. Durante el viaje diferentes vivencias irán curtiendo al intrépido joven en forma de pérdidas de seres queridos y del emotivo reencuentro con su pasado.

¿Os suena de algo el argumento? Vamos, un prodigio de originalidad.

OTRAS VISIONES.

Sitio de Ciencia Ficción

EnClavePública

Etiquetas: ,

martes, agosto 28, 2007

BARRAYAR - DANZA DE ESPEJOS: Lois McMaster Bujold

Cuando aparecen los calores estivales el cuerpo me pide lecturas amenas y divertidas como son las de la serie de Miles Vorkosigan. Una saga odiada por unos y reverenciada por otros. Tantos admiradores acumula la Bujold como detractores se suman a la causa de menospreciar su obra. Unos y otros no se pondrán de acuerdo a la hora de calificar sus novelas, lo que ninguno puede poner en duda es el éxito que ha ido atesorando en un breve espacio de tiempo; y no sólo lo digo por los premios Hugo y Locus que colecciona. Repasando los comentarios de Miquel Barceló en los prólogos que escribe para las novelas de la Bujold en la colección Nova de Ediciones B, se puede encontrar como se refiere a ellas como “un valor seguro”, y es que el verdadero éxito, nos guste o no, se mide en número de ejemplares vendidos, y en esos menesteres la Bujold golea al resto de escritores de ciencia ficción. Una escritora inteligente, consciente de sus limitaciones y que sabe explotar sus puntos fuertes; no se complica la vida con artificios innecesarios y ofrece diversión en estado puro.

Este año la editorial Byblos ha vuelto a obsequiar a los lectores de la Bujold con la reedición de algunas de sus novelas más buscadas: Barrayar y Danza de Espejos.


BARRAYAR

Barrayar aparece publicada cuando la saga de Miles Vorkosigan ya llevaba un buen trecho andado. Cronológicamente, los hechos que en ella se narran, se deben encuadrar inmediatamente después de Fragmentos de Honor y antes de la exitosa El Aprendiz de Guerrero. El argumento se centra en los acontecimientos que dieron lugar a las deficiencias físicas con que nació nuestro héroe, Miles Vorkosigan, y a la guerra civil que sufrió Barrayar durante la regencia de Aral Vorkosigan, padre de Miles y esposo de Cordelia.

No se debe considerar bajo ningún concepto una novela de ciencia ficción. Es una agradable novela de aventuras en un entorno estéticamente similar al utilizado en la película El Prisionero de Zenda : sociedad militar, castillos, uniformes de caballería, intrigas palaciegas, etc. Nada de lo que acontece en Barrayar es suficiente para considerarla dentro del grupo de novelas de ciencia ficción. Novela de aventuras y a mucha honra.

Está entrega de la serie no aporta nada en especial a la saga, si acaso, cierra la participación del resto de personajes con los que experimento la Bujold para encontrar a su protagonista ideal, Miles. Por otra parte, en esta novela, la autora aprovecha para dar rienda suelta a su vena sexista y ensalzar la figura de la mujer en comparación con la del hombre, una figura masculina a la que presenta como individuos muy limitados intelectual e incluso físicamente. De esta manera, la “buena” de Cordelia no se conformará con ser la madre del gran Miles; en su tiempo libre, que no es poco, resolverá tramas intergalácticas, salvará al planeta y ganará ella sola una sangrante guerra civil. ¡¡Bien por Cordelia!!

Ya puestos a arremeter contra sus demonios particulares demuestra de manera excelente el darwinismo social con que los yankis contemplan cualquier otra cultura, religión o modelo de sociedad, no debemos olvidar que la buena de la Bujold es natural de Ohio y nacio en plena posguerra mundial; ha tragado valores patrios desde su más tierna infancia. Así que no es de extrañar el desprecio hacía cualquier forma de interpretar la vida que no coincida con el capitalismo y el nacional catolicismo en el que ella se ha criado.

Aquí me gustaría apuntar mi particular opinión sobre los personajes principales de esta saga: son básicamente dos. El favorito de la Bujold, como no, nuestra intrépida Cordelia Naismith y el apocado y rígido Lord Aral Vorkosigan, el padre de “la criatura”. El mismo Miles no es más que la copia enana de los dos prototipos que creo la Bujold para Fragmentos de Honor. Miles recoge las formas y maneras de su madre, Cordelia, cuando está al frente de los mercenarios Dendarii: un tío inteligente, dinámico, triunfador y sexualmente un semental de metro y medio(de altura) que parece muy superior al Miles oficial del ejercito de Barrayar que recoge todos los defectos de su padre: inseguro, frío, triste, inseguro y capado. Aquí se puede volver a apreciar la particular guerra de sexos que crea la Bujold en su universo particular: femenino = bueno; masculino = malo.

Con todo esto no quiero decir que Barrayar no me haya gustado, al contrario, me fascinan las peripecias que la Bujold les hace vivir a sus personajes, pero una cosa es que me gusten las novelas de la Bujold y otra muy diferente es que acepte con buena cara que Barrayar ganará el Hugo y el Locus del 1992. Excesivo.


DANZA DE ESPEJOS

Sin duda Danza de Espejos es la mejor de todas las entregas de la serie. Este hecho se debe a la aparición del personaje más trabajado y atractivo de todos los creados por la Bujold: Mark, el hermano clon de Miles. Un personaje sólidamente construido gracias a todo lo acontecido hasta el momento a lo largo de las entregas anteriores. Mark es un clon creado para suplantar a Miles y matar a su padre (aquí se pueden meter todas las teorías habidas y por haber sobre lo Freudiano y edípico del caso) ; su cuerpo ha sido torturado quirúrgicamente para conseguir las mismas imperfecciones físicas que Miles. Su mente manipulada hasta conseguir acondicionarla para la obediencia ciega que exigen sus creadores.

Un personaje que debería de haber sido residual dentro del universo Bujold y que creció hasta “comerse” a su hermano mayor. Cuando empezamos a ver el mundo a través de los ojos de Mark en seguida nos ganó para su causa. Su ambigüedad de sentimientos hacia su hermano y sus constantes crisis de identidad provocaron la inmediata empatía del lector con este personaje tan lleno de sentimientos contradictorios y de unas sensaciones tan primarias como humanas. Si a esto le sumamos los problemas para mantener la línea dentro de unas proporciones aceptables que tanto lo atormenta, pues la identificación con Mark, por parte de la mayoría de lectores, es aún mayor

Las ganas que pone Mark por emular las gestas de su hermano lo llevan a recorren los mismos lugares donde Miles vivió sus triunfos más sonados, pero Mark ha nacido para la tragedia más que para la comedia, muchas serán las peripecias en que se vea implicado para regocijo del lector que las disfrutara a lo grande.

Miles también hace su aparición en la novela, no podía ser de otra manera, esos sí, quizá no todo lo brillantemente que podía haber sido. Este es el gran debe que le podemos achacar a la Bujold en Danza de Espejos; se había logrado una gran cantidad de posibles tramas a desarrollar en el futuro con la aparición de Mark, pero al final…

No explicaré nada más, el próximo verano, sí Byblos hace sus deberes y devuelve a las librerías una edición en bolsillo de Recuerdos y Komar veremos que tal resuelve la Bujold todos los caminos que se abren en Danza de Espejos.

Una última cosa que añadir: no hace mucho me refería a las obras de la Bujold, a modo de analogía con el mundo del cine, como novelas “palomiteras”, carentes de la sustancia suficiente para llegar a se consideradas como algo más que un producto de entretenimiento pasajero. Buscando por Internet he encontrado una cita que hace tiempo alguien de la revista Locus escribió sobre las obras de la Bujold.


"Las crónicas de Miles Vorkosigan son demasiado inteligentes para ser comida literaria barata, pero producen el mismo tipo de deseo incontrolable que hace que las palomitas de maíz se desvanezcan mágicamente durante una sesión de cine."
Faren Miller en LOCUS
Me ha hecho gracia.

Etiquetas: , ,

viernes, agosto 17, 2007

REGRESO A BELZAGOR (Downward to the Earth) – Robert Silverberg

El reciente saldo de La Factoría ha puesto a disposición de muchos aficionados un buen número de títulos apetecibles. Entre ellos se encuentra Regreso a Belzagor del maestro Robert Silverberg; lo de maestro se debería de poner en mayúsculas. La revisión novelada que hace en esta novela del Zaratustra de Nietzsche es sencillamente genial.

Una tarea nada fácil la de hacer digerible la teoría filosófica de Nietzsche a través de una obra concebida, en principio, como de evasión y entretenimiento, pero mientras pasaba las páginas crecía mi asombro al ver reflejado en cada acontecimiento, en cada personaje de Regreso a Belzagor todas y cada una de las ideas y conceptos de Nietzsche.

Silverberg ofrece en clave de ciencia ficción un canto al Vitalismo de Nietzsche y su concepto de vida: la comprensión de la vida en el sentido biológico como elemento para subrayar el papel del cuerpo humano, los instintos, lo irracional, la naturaleza, la fuerza y la lucha por la subsistencia.

Términos como la muerte de Dios, el nihilismo, el eterno retorno como síntoma de vitalismo, la voluntad de poder como esencia de la vida (que se ve reflejada en muchos de los protagonistas de las obras de Silverberg: Manjipur, etc), la división moral entre lo apolíneo y lo dionisiaco, la transmutación de los valores, y por supuesto el Superhombre que debe de emerger de este cambio y dejar atrás al Último Hombre: entendido como el hombre de los tiempos actuales, no cree en nada, pero se cree feliz, es un ser menospreciable que vive una vida gris. Estos son los elementos que ejercen la función de armazón, de esqueleto que queda recubierto con el escenario futurista que con tanta soltura domina Silverberg, y que da forma a Regreso a Belzagor, pésima traducción del título original: Downward to the Earth. Título mucho más acertado al trasfondo mesiánico de la novela.

La novela arranca cuando Edmund Gundersen vuelve a Belzagor atraído por los recuerdos del pasado y por el sentimiento de culpa producido por los actos cometidos durante su anterior estancia en el planeta, donde ejerció con mano de hierro su cargo como gobernador.

La pérdida de valores tradicionales que el personificaba como colonizador y representante del antropocentrismo, y la no asimilación de la idea de la existencia de seres elefantiásicos como los nildores, auténticos dueños del planeta y dotados de una inteligencia emocional, espiritual y moral superior a la de los humanos, lleva a Gundersen a una transmutación de los valores: destrucción de antiguos valores y creación de nuevos que lo liberen de su sentimiento de culpa.

Para este fin emprende un viaje a lo más profundo de las selvas de Belzagor, un viaje iniciático para encontrarse consigo mismo y trascender, dejar atrás al último hombre. Ha tomado consciencia de la muerte de dios (nihilismo); nada tiene valor, ha perdido los valores de su propia tradición.

En su viaje por Belzagor, Gundersen experimentará la voluntad de poder que lo llevará a conocer la realidad de los seres que habitan el planeta y descubrirá el eterno retorno en el que viven: el constante renacer en un nuevo ser vivo distinto al que han sido anteriormente.

En contraposición con la moral y espiritualidad de los Nildores, que representan el espíritu apolíneo, de Apolo, dios de la belleza, los valores de la razón, la medida, es la moral de los señores, el equilibrio en la filosofía de Nietzsche, Silverberg coloca a los pocos habitantes terrestres que quedan en Belzagor, encabezados por la esposa de Kurt, y a los hedonistas turistas que lo visitan: clara representación de el espíritu dionisiaco, de Dionisio, dios de la orgía, de la desmesura, la embriaguez mística y la anulación de la conciencia personal, es la moral de los esclavos.

La voluntad de evolucionar lleva a Gunderser a realizar la ceremonia de trascendencia de los Nildores; ceremonia donde se trasforma en un ser emocionalmente superior. La prueba final del proceso de trasformación es la aceptación del resultado final del cambio como representación del eterno retorno de las cosas, es decir, asumir que han de volver a acontecer los sucesos del pasado. Es la prueba más dura a la que se enfrenta la voluntad de poder. Desear no sólo las cosas buenas sino también las “malas” y “negativas”. La idea clave del eterno retorno es la repetición, el ciclo que se ejecuta una y otra vez, sin que nada apunte hacia un estado final.

El final del viaje es la consecución de una nueva etapa de existencia: El superhombre. El superhombre es una figura colectiva, símbolo de todos aquellos dispuestos a realizar la transmutación de los valores y apropiarse de todos los valores de la condición humana. No es un ser superior al hombre, sino un hombre que vive su vida como “artista trágico”, según la propia definición de Nietzsche. El superhombre es la coronación de un proceso de trasformación espiritual. Ha comprendido la disolución de los valores tradicionales, no se engaña.

El final de la novela presenta a Gunderser trasformado en una figura mesiánica con la intención de redimir todos los pecados de sus congéneres, ayudarlos a conseguir la tan deseada evolución moral y espiritual que debe elevar a la raza humana a un nivel superior de existencia.

Así entiendo yo Regreso a Belzagor y así lo cuento. No tengo dudas sobre la influencia de Nietzsche en esta novela. Para lo que no encuentro respuestas es para el porqué la escribió y qué significa esta novela en su carrera literaria.

No conozco en profundidad la obra de Silverberg, prometo ponerme al día, para opinar sobre el significado de Regreso a Belzagor. ¿Significaba un cambio en la obra de Silverberg? ¿Un cambio en la propia literatura de ciencia ficción? Quién sabe, lo cierto es que después de haber leído Regreso a Belzagor tengo la sensación de haber descubierto uno de los más grandes escritores de ciencia ficción, y no sólo de ciencia ficción; Silverberg, al igual que Gundersen, también consigue trascender a un nivel superior en esta novela.

Etiquetas: ,

jueves, agosto 09, 2007

VENCER AL DRAGÓN - Bárbara Hambly

Es difícil innovar en cualquier tipo de género literario, en la fantasía épica es quizá más difícil por la tiránica influencia que ejerce la obra de Tolkien sobre la estructurara de la historia que se narra y la tipología de personajes que intervienen en la narración. La continua repetición del argumento básico de este tipo de novelas de aventuras: lucha entre el bien y el mal, personaje predestinado, viaje iniciático, etc, ha producido un estancamiento que ha propiciado la degeneración de la fantasía épica convirtiéndola en un repetitivo subproducto de la obra de Tolkien destinado a un público juvenil al que, presuntamente, la calidad literaria le trae sin cuidado y consume masivamente la larga lista de “dragonadas” que componen el lucrativo negocio de las franquicias.

Por suerte, de tarde en tarde aparece alguna excepción que merece ser mencionada. Es el caso de Vencer al Dragón; escrito por la injustamente olvidada Bárbara Hambly. Novela publicada por Ediciones B en la década de los 90 y recientemente recuperada por Byblos, la colección de bolsillo que le está quitando la etiqueta de descatalogado a títulos muy apetecibles.

Vencer al Dragón es una rara avís dentro de la fantasía épica. Destaca el agradable estilismo de la Hambly que coloca las formas literarias al mismo nivel que el fondo de la narración; un fondo que recrea una historia aparentemente tópica dentro del género fantástico: un campeón que debe vencer a un dragón y salvar el reino. La innovación viene por las características de los protagonistas de la novela; héroes humanizados en un mundo decadente donde se van perdiendo los valores tradicionales y, sobretodo, por lo moderno del planteamiento “secundario”: la reivindicación femenina de la conciliación entre la vida profesional y la familiar. Como se puede apreciar, el tema de que subyace en la novela es totalmente actual, lo novedoso es el decorado donde Bárbara Hambly escenifica sus quejas.

El argumento nos cuenta en un tono crepuscular los avatares a los que se tendrá que enfrentar la protagonista, Jenny Wynest, una hechicera cuarentona, madre de dos hijos y casada con el único caballero vivo que ha vencido un dragón; un modesto señor feudal que reparte su tiempo entre el estudio de viejos libros de ciencia y la cría de cerdos. Jenny siente que la dedicación a su familia le ha quitado el tiempo que necesitaba para trabajar sus dotes mágicas y llegar a ser una hechicera poderosa; sin este tiempo necesario para el estudio tan sólo ha llegado a ser poco más que una curandera. La aparición en el reino de un poderoso dragón, Morkeleb el negro, la lleva a ella y a su marido a viajar hasta la Corte Real. Allí conocerá a una poderosa y bella hechicera que tiene dominado al rey y en la que se mira y contempla lo que ella pudo ser y no ha sido.

La lucha contra el dragón tiene mucho de simbólico. El dragón no representa el mal, sino la naturaleza propia de todas las cosas; el dragón actúa como deber actuar, es fiel a su naturaleza, no pierde su identidad con meditaciones éticas o morales sobre las consecuencias de sus actos. La gran lucha de Jenny no es contra el dragón, es una lucha interior. El dragón Morkeleb simboliza todos sus deseos incumplidos de poder, libertad y sabiduría. El dragón que debe vencer Jenny es decidir entre volver con su marido y sus hijos o dedicarse en cuerpo y alma a su profesión: la magia.

El resultado final es una muy buena novela de fantasía épica adulta, escrita con gran elegancia y solvencia. Fantasía adulta que no deja de lado unas buenas dosis de magia y acción para mantener al lector pegado a sus páginas. Sin duda una lectura que agradará a los aficionados al género.
OTRAS VISIONES:

Etiquetas: