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viernes, junio 29, 2012

PHILIP JOSÉ FARMER - El Dios de Piedra Despierta

La irrupción de Farmer en el mundo de la ciencia ficción fue espectacular gracias a la celebrada Los amantes (1952), novela corta publicada en Starling Stories con la que se hizo acreedora al Hugo al escritor más prometedor. Farmer no tardó mucho en confirmar las grandes expectativas que sobre él se habían hecho con relatos como Madre (1953) o novelas más tardías como Noche de Luz (1966), en las que da cumplida muestra de su capacidad para revertir preceptos que mantenían encorsetado al género dentro de un anticuado puritanismo, proponiendo novedosas y fascinantes ideas. Pero no tardó Farmer en iniciar  un sonoro declive en su producción, cada vez más inclinada hacia lo comercial, con novelas de aventuras con ligeros toques de ciencia ficción seriadas en sagas como la conocida Mundo de los Niveles, de la que tan sólo son aprovechables su primera entrega, El hacedor de Universos (1965), y, en menor medida la segunda, Los Pórticos de la Creación (1966), todas ellas incluidas dentro de una fase de experimentación que daría como resultado final la que sería su obra más famosa (que no mejor en mi modesta opinión): la saga del Mundo del Río. De entre todas estas obras menores, con la que más he disfrutado es, sin duda, El Dios de Piedra Despierta (1970), editada por Dronte en nuestro país y que, una vez descatalogada desde hace tiempo, se puede encontrar con facilidad en la red, perfectamente formateada para su disfrute en e-reader.

El jefe de la tribu wufea pone a su hija Awina al servicio del renacido Dios; la felina joven enseña las costumbres y la lengua de los wufeas a Ulises estableciéndose entre ellos una relación que apunta con ir más allá de una buena amistad, por lo que durante un momento parece que estamos ante un Farmer dispuesto a adentrarse de nuevo en los caminos que exploró con Los amantes (1952), lamentablemente la intención no cuaja y nos tenemos que conformar con una relación afectiva entre miembros de distintas razas (tema recurrente en la obra de Farmer), como ya hizo en otras novelas de temática parecida como por ejemplo Dare (1965). El argumento y características de la novela es un calco del utilizado por Farmer en otras de igual temática: el protagonista es “lanzado” a otro mundo o dimensión (en este caso aparece en un lejano futuro) en el que vivirá una serie de aventuras a cada cual más emocionante en un entorno de gran exotismo poblado por seres mitológicos o híbridos de animales o humanos creados por una entidad o civilización muy avanzada. En esta ocasión, el héroe de turno es Ulises Singing Bear, un científico estadounidense de etnia nativa americana (vamos, lo que viene siendo un indio) que, en la década de los 50’ del siglo XX, queda petrificado en un experimento fallido sin que la ciencia de la época puediera volverlo a su estado natural. Ulises es “descongelado” millones de años en el futuro al recibir accidentalment un rayo durante una tormente, desoertabdi en un extraño mundo en el que es adorado como una deidad por los wufeas, unos seres mitad humanos y mitad felinos que parecen vivir con una tecnología y costumbre parecida a la del neolítico en las culturas de las Grandes Praderas de Norte América. Ulises, que al igual que su homónima creación homérica, quiere volver a su lugar de procedencia, por lo que acepta su condición de Dios entre los wufeas con el fin de obtener información ´til que le permita regresar con los suyos.

Ulises no pierde el tiempo y, gracias a sus conocimientos técnicos, enseña el uso del arco y la pólvora a sus “súbditos”, emprende a continuación con ellos un proceso de expansión militar con lo que unifica buena parte de lasvecina tribus de hombres-felino, organizando a continuación una expedición para conocer qué o quién es el tan temido Wurutana del que hablan con temor los wufeas. En la expedición los acompaña Ghlij, un hombre murciélago que alquila sus servicios a las tribus de la zona para que haga de mensajero o de explorador aéreo. Wurutana el Todopoderoso es una enorme entidad vegetal, un árbol que tiene varios miles de metros de altura y que se extiende por cientos de kilómetros, incluyendo en sus ramas caudalosos ríos, lagos, incluso bosques, marismas o pantanos sobre su propia "anatomía". El sentido de la maravilla aparece por el esplendor y explosión de vida del árbol gigante sustentador de otros tipos de vina vegetal y animal a la que da cobijo, incluyendo a multitud de razas humanoides como hombres-leopardo o monstruosos hombres-oso (un episodio paracido al del Ulises de la Odisea con Polifemo) con los que tienen que guerrear durante su exploración del gran árbol Wurutana. Después de atravesar de punta a punta el gran árbol llegan a zonas habitadas por humanos descendientes de primates y de hombres-elefante que dominan una tecnología muy avanzada, de origen vegetal, heredada de una antigua civilización perdida. Ulises tiene acceso a ciudad subterránea sobre la que se han instalado los hombres-elefante, en la que se le muestra el proceso que la humanidad y la Tierra han pasado desde que el fue convertido en piedra.

Ulises ayuda a los hombres-elefante, en constante conflicto con Wurutana y sus servidores, entre los que se encuentran los malvados hombres murciélago, a preparar una flota de dirigibles con los que atacar al Gran Árbol. El resultado es una parte final de la novela que es un continuo de batallas aéreas entre dirigibles y hombres-murciélago y escaramuzas entre los vericuetos y oquedades de la enorme entidad vegetal hasta que Ulises consigue llegar a comunicarse directamente con Wurutana. El final de la novela es abierto, con lo que Farmer dejaba entrever que El Dios de Piedra Despierta era el inicio de otra de sus muchas sagas de aventuras; afortunadamente, por el bien de esta novela, desecharía la idea. Y es que Farmer tenía un don especial para crear mundos de fantasía y poblarlos con arquetípicos personajes que vivían en una continua aventura, pero la repetición del mismo argumento y lo poco que aportaban las nuevas entregas de las series terminaban por malograr la saga entera.
Como la mayoría de la producción que Farmer hizo a medio camino entre la ciencia ficción y la fantasía, El Dios de Piedra Despierta, sin ser una maravilla de originalidad y alarde literario, es una buena novela de aventuras. Fallida si lo que pretendió fue hacer un revisión de la Odisea en clave ciencia ficción, la verdad es que no le salio muy bien, pero bueno, tampoco se lo vamos a tener en cuenta al bueno de Farmer después de los buenos ratos que nos ha hecho pasar con sus creaciones.

3 comentarios:

Francisco Guillermo dijo...

Exelente blog, y muy buen encabezado. A mi me agrada mucho la CF, me paso a ver las reseñas!!!

Saludos!!!

Toniluro dijo...

Bienvenido al blog. Gracias por la visita y comentario.

Móviles Libres dijo...

Leí hace poco la novela y me pareció una maravilla, buena combinación de fantasía y ciencia-ficción. Generalmente me gusta lo que escribe este autor. Gracias por la reseña

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