a la ciencia ficción, una revolución que dignificó el género gracias a la incorporación de nuevos temas al imaginario fantástico y, sobre todo, de unos autores jóvenes y entusiastas entre los que se pueden contar a Asimov, Heinlein, Van Vogt, Lester del Rey y Sturgeon entre otros que añadían nuevos temas al imaginario fantástico, todo ello bajo la batuta de un Campbell que exigía rigor científico y calidad literaria en todo aquello que publicaba; estas premisas y su buen hacer en la revista Astounding fueron el eje sobre el que giro la ciencia ficción de esa época a la que se llegó a llamar la Edad de Oro y que supuso un sustancial salto de calidad que posibilito la salida del ghetto que había sido hasta entonces la ciencia ficción. El relato ha sido llevado al cine dos veces: la primera en 1951 con el título The thing from another world que se estreno en los cines españoles con el título de El enigma de otro mundo, dirigida por Chistian Nyby y producida por Howard Hawks, quién también se encargo de escribir el guión en el cual hizo una libre interpretación de la obra de Campbell. El guión de Hawks cuenta la historia de unos científicos destinados en una base polar que descubren una extraña nave espacial alienígena enterrada en el hielo, dentro de la misma encuentran un extraño ser de apariencia humana, a pesar de que su composición celular es más parecida a los vegetales; el alienígena necesita nutrirse de sangre humana para sobrevivir, con lo que el resultado final hace de la película un híbrido de géneros entre la ciencia ficción y el terror. El guión refleja la visión de desconfianza que se había extendido en la sociedad americana tras el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki y el consiguiente miedo a los adelantos científicos que ponían en peligro la vida en el planeta. Un planteamiento alejado de la idea original de Campbell, más en la línea del perenne planteamiento conservador de buena parte de la sociedad norteamericana que desconfía sistemáticamente de todo lo que viene de fuera de sus fronteras.
En 1982, el afamado director John Carperten realizó un remake de la misma, mucho más fiel a la obra original de Campbell, que llevó por título The thing y que llegó a nuestras pantallas como La cosa. El guión fue escrito por Bill Lancaster y la película protagonizada por Kurt Russell. El argumento no se aleja de la propuesta original del relato y presenta en el mismo una forma de vida parasitaria de origen extraterrestre capaz de imitar la forma de los seres humanos y de otras forma de vida desconocidas (inolvidable el arácnido con cabeza humana). El alienígena es devuelto a la vida por los científicos de una apartada estación polar a los que irá eliminando uno tras otro mientras se produce un estado de psicosis y terror entre los supervivientes. En el momento de su estreno paso casi desapercibida, sin duda eclipsada por E.T., la película de Spielberg que presentaba a los extraterrestes como personajes más positivos y amigables que en la película de Carpenter. A pesar de este contratiempo inicial, el tiempo ha convertido La cosa y a su director en un referente del cine de terror.
Para finales de 2011 se espera el estreno de una nueva versión de este clásico dirigida por Matthijs van Heijningen, escrito por Eric Heisserer y protagonizada por Mary Elizabeth Winstead y Joel Edgerton en los papeles principales.






