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jueves, junio 21, 2012

PHILIP JOSÉ FARMER - Dare

Podríamos abordar esta novela de Farmer discutiendo sobre su pertenencia o no al género de la ciencia ficción. En realidad, buena parte de su obra está muy alejada de los convencionalismos en los que a menudo cae el género y que se fundamentan en extrapolaciones científicas o sociales. Dare (1965)  entra de lleno en un tipo de literatura de aventuras ambientadas en escenarios con pequeños elementos propios de la ciencia ficción que, en realidad, son totalmente prescindibles sin que se altere lo más mínimo el argumento; Farmer, tomó un camino literario que lo aproxima mucho a otro grande de la ciencia ficción como es Jack Vance, autor de entre otros títulos de especial relevancia de El Planeta Gigante (1952) o El Ciclo de Tschai (1968-1970), un camino considerado menor por muchos puristas; pero lo que no podemos poner en entredicho es la influencia que la obra de Farmer ha tenido dentro del género gracias a la enorme capacidad narrativa que atesoraba y que alimentada con el inagotable torrente de su imaginación, dando como resultado un buen número de historias que hicieron, y hacen, las delicias de varias generaciones de lectores. Dare (1965), es una novela menor dentro de la producción de Farmer; como muchas otras  no es más que una preparación para lo que sería su obra magna: la serie del Mundo del Río (1971-1983). Entre esas novelas de preparación se pueden incluir junto a Dare la recomendable El Dios de piedra despierte (1970), la irregular Mundo Infierno (1964), la entretenida Los Pórticos de la Creación (1966), o la soberbia   El Hacedor de Universos (1965),  primera de la  saga de El Mundo de los Niveles (1965-1993).

En todas estas novelas escritas a medio camino entre la fantasía y la ciencia ficción, aparecen una serie de elementos comunes que sirven a Farmer como excusa para desarrollar todo tipo de aventuras en escenarios de desbordante exotismo. Estos paralelismos dejan bien a las claras que sus influencias literarias proceden de los grandes maestros del Pulp americano como Edgar Rice Burroughs, Abraham Merritt, Robert E. Howard o Henry Kuttner; de ellos saca el arquetipo masculino que protagoniza sus obras: un tipo de hombre en el que se encarnan todas las virtudes morales y físicas que corresponden a los iconos de la cultura popular en los que se inspiran (Tarzán, Conan…); en sus novelas, los héroes creados por Farmer son proyectados a otros mundos, ya sea secuestrados por una entidad superior o extraterrestres, o bien a otras dimensiones mediante alguna puerta secreta o un objeto de extraños poderes; en estos mundos de fantasía, el protagonista, se las tiene que ver con seres míticos que han creado grandes civilizaciones poseedoras de tecnología que se confunde con la magia y a estos seres con dioses, como por ejemplo los Éticos, unos enigmáticos extraterrestres que crearon el Mundo del Río y resucitaron a todos los humanos que existieron a lo largo de la historia o los Arra que en Dare se dedicaban a secuestrar seres de distitnos planetas para sus experimentos; la manipulación genética para conseguir híbridos entre seres humanos y animales de distintas especies es otra característica común a todas estas obras de aventuras ambientadas en entornos bizarros, sin olvidar las diversas alegorías de la religión que crea Farmer en sus obras entre críticas y ataques a todo tipo de dioses superiores que todo lo gobiernan con mano de hierro.

El argumento de Dare se inspira en la desaparición de la colonia de Roanoke en Virginia, una de las primeras colonias inglesas en América fundada en 1587, lugar en el que estaba documentado el nacimiento de la primera niña blanca en América del Norte, a la que se llamó Virginia Dare. Farmer extrapola la extraña desaparición de esta colonia de pioneros, que sucedío en la realidad, a una abducción extraterrestre por parte de los Arra -una avanzada civilización que acostumbraba a raptar especímenes de otras especies para hacer experimentos genéticos y sociales con ellos- por la que el grupo de 117 colonos de Roanoke, junto a la tripulación y pasaje de un barco y una caravana de esclavas que transitaba por  tierras de oriente son trasladados a un lejano planeta. Farmer retoma la historia cinco siglos después de la llegada de los terrestres al lejano planeta, al que llaman Dare en honor a la primera niña nacida en Roanoke. La falta de minerales como el hierro ha hecho que la evolución de los terrestres no haya avanzado mucho, manteniéndose en un estado tecnológico parecido al que tenían cuando llegaron. La civilización resultante de la interacción entre los distintos grupos abducidos dio como resultado  una sociedad agrícola y ultracatólica, cargada de prejuicios contra el resto de especies inteligentes con las que comparten el planeta, entre estas especies se incluyen unos enormes seres reptilescos, bípedos de aspecto cánido, grandes mamíferos parecidos a bovinos terrestres, aunque de mayor tamaño, adornados con un gran cuerno en la cabeza, entre otros, a los que la tradición y mitología importada de la Tierra los asocia con dragones, unicornios, hombres-lobos, etc.

De entre todas las especies que los humanos encuentran en Dare, la más inteligente son los Wiyr, llamados despectivamente Horstels por los humanos (nombre compuesto de horse-caballo– y tail -cola, por la gran cola de caballo de color rojizo que cubre la parte central de su espalda). Los horstels, que tienen una apariencia física muy similar a los faunos y sátiros de la mitología clásica, viven en perfecta comunión con la naturaleza, conocen todas las plantas y animales del planeta; son seres de enorme sensibilidad y amantes de la paz que desde la llegada de los terrestres a Dare han sido perseguidos y esclavizados por estos que los consideran como animales cuya única utilidad es la de esclavos. El argumento de la novela gira en torno a la relación de amor que une al joven Jack Cage, hijo de un importante granjero, y a R’li, la hija de un jefe horstel, una relación considerada antinatura por la beata y racista sociedad de Dare, que no duda en castigar con la muerte las relaciones sexuales entre ambas razas; la historia de amor entre Jack y R'li se va entrecruzando con la intolerancia protagonizada por parte de los humanos más ricos, apoyados por el gobierno, para poner en marcha una guerra de genocidio contra los horsterls. 

Hasta aquí la novela trascurría por unos cauces más que correctos, con un buen ritmo narrativo, emoción, intriga, aventuras, seres exóticos, etc. Pero hacia la mitad empezó a decrecer cambiando de manera sorprendente el protagonismo de la historia de amor entre miembros de dos razas enfrentadas por uno bélico en el que una de las naciones humanas del planeta Dare, que ha progresado tecnológicamente de espaldas al resto, empieza una guerra de expansión y dominio sobre el resto, acelerando la narración que pasa a ser una sucesión de hechos atropellados y mal contados que culmina con la llegada de una expedición terrestre al planeta Dare.

Como punto final, no podemos pasar por alto las enormes similitudes que hay en Dare con argumento, protagonistas, incluso escenas de la película Avatar; de igual manera, en otras novelas de Farmer de igual temática que la presente, como por ejemplo en El Dios de Piedra Despierta, en la que aparece la figura del árbol-madre que cobija y da sustento a varias razas, por lo que, una vez leída buena parte de la producción que Farmer dedicó a recrear aventuras bizarras en mundos de fantasía, no me queda la mejor duda de que el guionista que hizo posible Avatar ha sido un lector incondicional de Farmer, de eso no cabe duda.

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