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lunes, abril 21, 2008

MARCIANOS GO HOME!: Fredric Brown

Todo lo anteriormente dicho en Universo de Locos (1949) sobre Fredric Brown y su obra se puede aplicar sin reservas a ¡Marcianos Go Home! (1955), sin duda su obra más conocida. Vuelven sus estrategias literarias en forma de ironía, complicidad con el lector y, por supuesto, la parodia a los tópicos más socorridos de la ciencia ficción pulp como, en este caso, es la invasión de hombrecillos verdes procedentes de Marte a la que da una inteligente vuelta de tuerca . Además de todo esto, que no es poco, se hace un retrato grotesco del conjunto de la sociedad americana de las que no escapan ante su implacable pluman escapan a su implacable pluma las instituciones que forman sus pilares básicos: política y religión.

Brown se recrea paseando sus personajes ante los deformantes espejos del Callejón del Gato dentro de la más pura tradición esperpéntica, mostrándolos como caricaturas deformes y cosificadas, prisioneros de sus miedos internos y su déficit vital que proyectan hacia el exterior, modificando de manera inconsciente la realidad que los envuelve. De esta manera se aprecia de forma nítida el objetivo de la obra, aquello que constituye la lección moral que cargada de crítica e intención satírica arremete contra toda la hipocresía de una sociedad de la que no deja títere con cabeza y que, tiempo después, vería retomada su idea original para ser trasladada al cine bajo la batuta de un Tim Burton que recogió con maestría el testigo de Brown.

En lo que al argumento se refiere, Fredric Brown vuelve a dar el papel de protagonista a un personaje con muchas similitudes con él mismo: un escritor de ciencia ficción en horas bajas sumido en sus tribulaciones vitales y literarias que será de los primeros en ser acosado por los insoportables seres verdes que aparecen de la nada para incordiar a todos aquellos que llaman su atención. Con estos molestos visitantes pululando por todo el planeta la vida cotidiana se hacía imposible puesto que la única actividad a la que se dedicaban los recién llegados era obstaculizar, y mofarse de las costumbres propias de los humanos, por lo tanto, y ante este panorama, no era de extrañar que el común de los mortales entrara en un estado de histeria colectiva que sacaba lo peor de ellos, los ridiculizaba y servía a Brown para retratar a la autocomplaciente sociedad americana de su tiempo.

Un clásico que se puede disfrutar en la actualidad gracias a dos recientes reediciones, la que se incluye en la estupenda recopilación de las obras completas de Brown que edita Gigamesh, y también en la que publicó Biblioplis que incluye una nueva traducción que respeta con mayor exactitud las expresiones del escrito original además de incluir un interesante ensayo comparando la obra de Fredric Brown con otros autores de su época.

1 comentario:

Daniel Gonzalo dijo...

Buenas.

Es una novela genial, te la lees todo el rato con una sonrisa y a ratos con una carcajada.

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