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martes, junio 19, 2012

H. BEAM PIPER - Vikingo Espacial

H. Beam Piper fue un autor tardío. Su primer relato, Time in Time Again (1947), publicado por Astounding Science Fiction, vio la luz cuando había rebasado con holgura los cuarenta años. Si a esto le unimos que su carrera terminó de manera prematura al suicidarse por, al parecer, problemas económicos, podemos pensar que nos encontramos ante un gran talento malogrado para la ciencia ficción. Más allá del puñado de relatos y novelas que Piper nos dejó, su principal legado es la enorme capacidad para crear caminos que otros escritores recorrerían dando vida a los maravillosos mundos de ficción que surgieron de su fecunda imaginación. A pesar de que es un total desconocido en nuestro país, para muchos de los talluditos lectores de lengua inglesa que se iniciaron en el género en plena Edad de Oro de la Ciencia Ficción, Piper, es uno de los autores de culto que más pasiones levanta todavía. Y como muestra a esta devoción no podemos perder de vista como el propio John Scalzi, uno de los valores en alza entre la nueva generación de escritores de ciencia ficción norteamericanos, ha llegado a rescribir Little Fuzzy (1962) -editado en nuestro país como Encuentro en Zarathustra-, uno de los grandes éxitos de Piper, actualizándola con ligeras modificaciones respecto al original, para ser publicada con el título de Fuzzy Nation (2011), editada aquí por Minotauro con el poco afortunado título de El visitante inesperado. Junto a Scalzi, existen un buen número de autores menos conocidos que han continuado escribiendo secuelas de su adorado Piper, por ejemplo la serie-secuela escrita por John F. Carr y Mike Robertson que se inica con The Last Space Viking o la escrita por Terry Mancour que ha visto publicadas sus dos primeras entregas durante el 2011 con los títulos de Prince of Tanith y Princess Valerie's War, estando anunciada para el presente año la tercera parte de esta trilogía que llevará por título Odyssey Trask.

Esencialmente,Vikingo Espacial (1963) es una novela de aventuras que gira en torno a la venganza. No se puede decir que sea un prodigio de originalidad, pero tenemos que poner en su contexto temporal el momento en el que Piper escribe sus relatos y novelas; un momento marcado por la política editorial que Campbell imponía con mano de hierro a los escritores que estaban bajo su batuta; de esta “interacción” entre editor y escritores surgieron un buen número de obras que, como en Vikingo Espacial, tenían la premisa fundamental de proporcionar al lector aventuras y acción a raudales. Y Piper cumplía de sobras con los consejos de su editor, aunque el momento en el que lo hacía ya empezaban a soplar nuevos aires en la ciencia ficción que la perspectiva del tiempo llamó New Wave. Este deambular contracorriente de Piper, empeñado en crear universos de fantasía y héroes bizarros cuando la realidad del género iba por otra parte terminó de cargar la pistola que acabó con su vida en 1964, un año después de escribir Vikingo Espacial y de abrirle con su creación la puerta de la ciencia ficción a varias generaciones de lectores y de escritores.
 Pero vayamos a lo que importa. Decíamos que Vikingo Espacial era una historia de venganza que cuenta las peripecias de Lucas Trask, un joven aristócrata que ve como en su boda con la noble Elaine irrumpe a sangre y fuego un grupo de mercenarios al mando de Andray Dunnan, un antiguo pretendiente de la prometida de Trask; Dunnan  hiere gravemente a Trask y asesina a Elaine, robando a continuación la nave Enterprise, la más moderna y poderosa construida hasta la fecha en los Mundos de la Espada, una confederación de planetas llamados así porque adoptaron nombres de espadas legendarias. Estos mundos fueron colonizados por un grupo de refugiados del bando perdedor de una guerra civil ocurrida siglos antes en el seno de la Federación Terran. Una vez derrotados, los insurgentes fueron condenados a exiliarse fuera de las fronteras de la Federación; este grupo colonizó el planeta Excalibur desde el que se expandieron y crecieron formando una organización feudal bajo el control de familias de nobles que con frecuencia mantenían sangrientas disputas entre ellos. A pesar de su aislamiento y de la inestabilidad política lograron conservar la tecnología que les permitía los vuelos espaciales. Los Mundos de la Espada, al volver a tener contacto con las antiguas posesiones de la Federación, descubren que estos mundos colonizados por los humanos en una pasada etapa de esplendor y expansión por la galaxia han perdido buena parte de sus conocimientos tecnológicos, incluidos los de fabricar armas de gran poder y vehículos capaces de viajar entre las estrellas, habiendo retrocedido a distintos tipos de barbarie, lo que aprovechan los aristócratas de los Mundos de la Espada para atacarlos de manera indirecta mediante la utilizando de grupos de mercenarios con patente de corso a los que llaman vikingos del espacio con el fin de expoliarlos de riquezas y materias primeras.

Una vez recuperado Lucas Trask de las heridas recibidas y, enterado de la muerte de su prometida, pone todo su empeño en vengarse de Andray Dunnan; venderá su patrimonio y renunciará a su título nobiliario para poner a disposición del almirante Harkaman, uno de los más reconocidos vikingos del espacio, la Némesis, la nave gemela de la Enterprise con el fin de atrapar a Dunnan y desbaratar los planes de éste, que ya no pasan por atacar antiguos mundos de la Federación, sino por conquistar Marduk, el planeta en el que se concentra el peso en tecnología y recursos de los Mundos de la Espada. Con este sencillo argumento Piper va hilando un entretenido space opera que avanza entre ataques a planetas, escaramuzas y batallas espaciales como contrapunto a las más reposados, que no menos interesantes, intrigas comerciales y palaciegas por el dominio de los recursos y el poder, sin olvidar un fallido intento de reflexión  sobre la clase política y la decadencia de la civilización, aunque eso sí, todo esto en un segundo plano para no cortar el ritmo de la narración con reflexiones superfluas.


Con la perspectiva que nos da el tiempo, y a sabiendas de los cambios que demandaban los lectores de ciencia ficción en el momento en que apareció Vikingo Espacial, su estilo sencillo y falto de pretensiones, junto a lo manido de su argumento, sin olvidar la poca profundidad de sus personajes y diálogos, iba señalando el canto del cisne de un tipo de historias que habían sido las predominantes durante mucho tiempo en la ciencia ficción. No obstante, y teniendo en cuenta la fuerte repercusión que la obra de Piper ha tenido en generaciones futuras, no todos se terminaron entregando a la aburrida y reflexiva moda del New Wave. Entre  los que no se entregaron está, por ejemplo, Lois McMaster Bujold, en cuyo mundo de  aristócratas Vor de la Saga Vorkosigan podemos encontrar muchos paralelismo con el universo creado por Piper en Vikingo Espacial, siendo su personaje más carismático, Miles Vorkosigan, una versión mejorada del joven Lucas Trask, poseedores ambos de una enorme capacidad para afrontar cualquier situación que pueda surgir y salir triunfante. Vikingo Espacial, como otros muchos clásicos olvidados de la ciencia ficción de difícil reedición por parte de la editoriales, se ha convertido en una lectura asequible gracias a los lectores electrónicos. Una oportunidad que a todos los aficionados que todavía conservan el gusto por este tipo de narraciones no se le debe pasar por alto para revisar el buen hacer de un malogrado artesano de la Edad de Oro de la ciencia ficción como fue H. Beam Piper.

jueves, septiembre 04, 2008

KOMARR - Lois McMaster Bujold

Una nueva entrega de las aventuras de Miles Vorkosigan siempre merece ser leída con la debida atención. Aunque en Komarr, última pirueta sobre sí mismo de una saga ahora mismo sólo interesa a sus incondicionales, se puede apreciar de manera más notoria esa irregularidad de la que siempre ha hecho gala la saga  alternando títulos memorables con otros de escaso interés. Y es que el desgaste que ha sufrido el personaje (y la autora) a lo largo de los años aconseja una voluntaria retirada a tiempo antes de que sea el lector quien se retire de la serie. Y parece que el cambio de temática de las obras de la Bujold, más escoradas últimamente hacia la fantasía épica, un género con una mayor rentabilidad económica que la siempre denostada ciencia ficción, responde a la intención de dejar un tiempo en barbecho el agotado fílón Vorkosigan, algo natural después de las muchas aventuras que lleva ya sobre sus escuálidas espaldas el bueno de Milles. Así pues, conscientes de habernos ofrecido lo mejor de su repertorio en entregas anteriores, la Bujold, como madre amantísima que ha sido siempre para su retoño, comienza a prepararle a Miles un merecido retiro.

Para tal fin, lo llevará al planeta Komarr en su nuevo papel de Auditor Imperial, el más alto rango en el cursus honorum barrayarés. Allí encontrará a  Ekaterina, su mujer ideal, una superlativa mujer que atesora en sus prietas carnes todas y cada uno de las virtudes que distinguen a los personajes femeninos de la Bujold: inteligencia, abnegación, belleza, sacrificio, valores filiales y maternales, etc. Eso sí, un pequeño detalle la apartará momentáneamente de Miles: es una mujer casada, infelizmente casada, pero casada al fin y al cabo.

Como buena anfitriona que siempre ha sido la buena de la Bujold - y ante lo poco atractivo que puede resultar sus maniobras celestinescas para la mayoría de lectores habituales de sus obras – adornará el argumento de Komarr con la habitual parafernalia de intrigas, crímenes y misterios a resolver que tanto gustan a los incondicionales de su obra, de esta manera nos hará sentir más cómodos entre sus páginas.  Después del paso en otras entregas anteriores por escenarios tan representativos del universo Vorkosigan, resulta lógico este acercamiento a otro de los planetas más representativos y con más peso en la saga como es Komarr; un lugar en el que se guarda un infausto recuerdo del padre de Miles, al que apodan "el carnicero", por las tropelías que se le atribuyen en conflictos anteriores. La novela en si va de menos a más creciendo en ritmo e interés, dos elementos que siempre ha trabajado muy bien la autora, al igual que la estructura de los personajes, siempre correctos. La trama de Komar se construye alrededor de varios temas entrecruzados entre sí; por una parte Miles tiene que investigar sobre una conspiración que busca cerrar el “agujero de gusano” que une Komar con Barrayar que se verá complicada con un turbio asunto de sobornos, en el que está implicado el marido de Ekaterin, que se convertirá en algo mucho más complicado, incluyendo la muerte de Tien, el marido de Ekaterin, de la que culpan a Milles; por si todo esto fuera poco, la aparición de un grupo disidente que ha conseguido hacerse con una poderosa arma, amenaza con destruir el propio planeta Barrayar. Milles se ve implicado en todos estos embrollos que al final logrará solucionar con la inestimable ayuda de Ekaterin.

Por otra parte, se puede destacar otro elemento común en muchas de sus obras como es el de la introspección de sus personajes gracias al recurso de la primera persona en varios de ellos; de esta manera podemos introducirnos en sus más íntimos pensamientos y sensaciones, conocerlos en profundidad e interacturar con ellos, adelantándonos a sus movimientos y  haciendolos nuestros gracias a la simbiosis que crea entre lector y personaje, algo al alcance de muy pocos autores, pero no hay que olvidar que la Bujold, por encima de todo, es una gran escritora.

En resumen, una entretenida aventura de Vorkosigan que, pese a no aportar nada nuevo a la saga, se lee de un tirón y al final nos deja con ganas de más. Se puede destacar como elemento positivo el sempiterno toque de humor ácido que distingue el devenir de Miles, así como su capacidad para autoflagelarse, dos elementos que van  unidos a su personalidad de una manera indisociable y que  lo hacen  más próximo al lector, brillando estos atributos especialmente en Komarr. Como elemento negativo se puede destacar el abandono del mejor personaje de la serie, Mark el hermano clon de Miles. En anteriores entregas se podía apreciar como la serie ganaba interés cuando Mark ganaba en protagonismo, pero parece que se abandona esta estrategia para volver al sistema de siempre, que tampoco está nada mal.

jueves, agosto 21, 2008

PETER F. HAMILTON - La estrella de Pandora

Podemos definir la obra de Peter F. Hamilton como ambiciosa y desmesurada gracias a las virtudes que atesora este narrador de raza, enemigo del papel en blanco y del minimalismo argumentativo, al que no le son necesarios grandes alardes técnicos ni estilísticos para ganarse a un lector al que convierte párrafo a párrafo en su compañero de viaje. Una ambición que ya dejó patente con La caída del dragón, su primera obra editada en nuestro país, un space opera colosal, tanto por extensión como por intención. Ahora, con La estrella de Pandora - primera entrega de la dilogía que se completara con Judas unchained- podemos disfrutar de nuevo con la exhuberancia de ideas de las que nos hace partícipe Hamilton gracias a su imaginación desbocada. Precisamente esa facilidad para crear y unir sus ideas ha sido el principal obstáculo que han encontrado sus novelas para llegar a nuestras librerías. La dificultad para publicar obras tan extensas pesaba en las editoriales de la misma forma que hacía que algunos lectores se pudieran  sentir intimidados por la contundencia de un libro de casi 800 páginas que tan sólo es una primera parte, aunque una vez instalados entre sus páginas podemos reafirmarnos en la idea de que el tamaño no es más que un espejismo de la distancia, y que esta obra, llamada a convertirse en un referente del género, necesita de esta extensión para desarrollar convenientemente la panoplia de personajes y situaciones que se despliegan sin dar tregua al lector.

Edición francesa de La estrella de Pandora

El argumento que encontramos gira entorno al descubrimiento de un enigmático campo de fuerza que aparece de improviso alrededor de una lejana estrella. Intrigados por tan extraño suceso, y con la sospecha de que puede representar una amenaza para los humanos, el gobierno de la Federación decide enviar una nave de exploración para averiguar quién y para qué ha creado esa barrera. La novela narra los acontecimientos previos al viaje de exploración, la preparación del mismo, las dificultades que debe superar y, por último las trágicas consecuencias que conllevará.




El universo donde se escenifican estos sucesos está supeditado a dos elementos que marcan la existencia de todos sus habitantes. El primero de ellos es la rápida y fácil expansión hacia otros planetas gracias a la tecnología que permite crear agujeros de gusano como medio para viajar entre las estrellas; el segundo, y quizás el que más elementos proporciona a la trama, es la tecnología que permite rejuvenecer, incluso volver a la vida, gracias a unos implantes de memoria en el cerebro que almacenan los recuerdos. De esta manera se dota a los seres humanos de una inmortalidad artificial y la posibilidad de conseguir una juventud perenne. Un tema ampliamente explorado en los últimos años por otros autores como Richard Morgan en Carbono alterado, David Brin con Gente de barro o el ruso Serge Lukianenko en Línea de sueños. Aquí señalaría los pocos peros que le pondría a la novela: como se solapan en importancia estos dos elementos y lo poco trabajada que resulta en algunos momentos la parte ética y moral de esta inmortalidad artificial.

Con este escenario de fondo se pone en marcha una obra coral construida con los diversos hilos narrativos que Hamilton utiliza para tejer un tapiz de personajes y acontecimientos que avanzan de manera parsimoniosa, pero firme hacia un horizonte que nos va mostrando con cuentagotas. De esta manera consigue dotar la narración de la tensión necesaria en cada momento, sin caer en la hojarasca retórica, pero acariciando los detalles para hacer de su particular universo creativo un lugar que el lector hace también hace suyo. Pero una cosa debe de tener bien claro el lector: La estrella de Pandora es, ante todo, una novela negra antes que de ciencia ficción. Algo que no debe extrañarnos puesto que Hamilton comenzó su periplo como escritor con la serie de novelas sobre Gred Mandel, un detective psíquico al que colocó en una Inglaterra futurista y decayente. En esta ocasión el personaje que centralizará su atención y que servirá como nexo entre todos los hilos argumentales que forman la novela será Paula Myo, investigadora jefe de la policía de la Federación, a la que recubre con una fina pátina de humor británico, sutil e irónico en todo lo que la rodea; un personaje desubicado en la sociedad de su tiempo y que vive para su trabajo, enfrascada desde hace más de cien años en el caso de un grupo terrorista denominado los Guardianes del Ser que están convencidos de la manipulación de la raza humana por parte de una maligna fuerza extraterrestre a la que llaman el “aviador estelar” y que, según sus creencias, llegó a bordo de una misteriosa nave extraterrestre encontrada en un alejado planeta de la Federación( elemento en común con La Caída del dragón donde también se crea una leyenda entorno al advenimiento de una misteriosa figura extraterrestre que sirve de eje a la novela).

Otra cuestión a tener en cuenta es la certeza de que Hamilton no da puntadas sin hilo, es decir, todas ya cada una de las escenas y personajes que componen la novela juegan, de una manera u otra, un papel importante en la trama. Así pues, veremos desfilar entre las páginas de La estrella de Pandora a Wilson Kane, un antiguo astronauta que fracasó en su intento de pasar a la posteridad siendo el primer hombre que ponía el pie en Marte y que, varios siglos después volvía a tener una “segunda oportunidad” de pasar a la historia al comandar la nave que debía ir a investigar el misterio de Alfa Dyson; Mellanie Rescollari, que de un papel secundario en la trama pasará a ser un personaje importante (magnifico momento donde escenifica el mito de Fausto para mostrar el papel de nuevo infierno que juega la IS: inteligencia artificial formada por los recuerdos de todos los que no han querido o podido seguir viviendo en la nueva sociedad que surge de la victoria sobre la muerte). También tiene una especial importancia el personaje de Ozzie, coinventor de la tecnología que permite viajar gracias a los agujeros de gusano, dedicado a la busqueda de un nuevo reto en los senderos de los Silfen, unos curiosos alienígenas parecidos a elfos que viajan entre los distintos planetas gracias a senderos escondidos en los bosques. Junto a Ozzie viajan un adolescente y un extraño extraterrestre, todos ellos en busca de una respuesta que de significado a sus vidas y que creen que encontrarán al final de su particular camino de losas amarillas que resultan ser los senderos de los Silfen.

Por supuesto no puede faltar en la novela una compleja trama de intrigas políticas y económicas que tiene su mejor momento cuando Gore Burnelli, jerarca de una de las más importantes familias de la Federación, da una fiesta en su colosal mansión para los grandes empresarios que mueven los hilos del poder (idea recurrente de Hamilton en varias de sus obras: el poder en manos de grandes corporaciones empresariales). En esta escena aparece el patriarca de los Burnelli caracterizado como Zeus en su Olimpo, omnisciente y todopoderoso entre sus hedonistas hijos entregados a los placeres mundanos. Por supuesto no podía faltar un héroe arquetípico en tan singular collage de personajes, este papel lo encarna Kazimar, joven y asilvestrado miembro de los Guardianes del Ser a quien Hamilton dibuja con todas las virtudes que caracterizan a los protagonistas de los relatos románticos y rurales ambientados en la campiña inglesa; adornado, además, con las gestas de un nuevo William Wallace.

Como se puede observar, un amplio abanico de personajes y situaciones que, pese a lo dispares que resultan entre sí, forman un todo consecuente que sirve de contrapeso a la parte más “mediática” o publicitada de la novela como es la confrontación bélica entre dos fuerzas antagónicas, sin duda, el banderín de enganche que atrae los lectores a este díptico de Hamilton, pero que dista mucho de ser lo más relevante de la narración. Termina esta novela con todos los hilos abiertos y dejando al lector como diría el bonito tópico del folletín radiofónico: “con el alma en vilo” a la espera de la resolución final, que esperemos no se haga de rogar y la tengamos pronto a nuestra disposición.

lunes, septiembre 17, 2007

EL CÓDICE ROSETTA - Richard Paul Russo

La Factoría ha publicado dentro de su colección Solaris Ficción dos novelas de este escritor norteamericano. La primera, Dentro del Leviatán, se consideró tan entretenida como prescindible. Un claro ejemplo de novela de serie B sin más pretensiones que hacer pasar un buen rato.

El Códice Rosetta puede compartir estos adjetivos sin ningún problema. Sorprende la cantidad de reseñas que circulan por la red sobre esta novela, a pesar de que no pasará a la historia del género es justo indicar que ha sido leída por un gran número de aficionados.

El referente más próximo de El Códice Rosetta son las novelas juveniles de Heinlein, en especial Ciudadano de la Galaxia con la que comparte bastantes puntos comunes en el argumento, no tanto en el desarrollo: Heinlein está a años luz en cuanto a recursos, oficio y estilo que el hipotenso Russo. Lo de hipotenso lo digo por la falta de tensión que trasmite la novela. Toda la acción trascurre de una manera lánguida, sin momentos álgidos que animen al lector. A todo esto hay que incluir lo previsible de toda la trama y lo plano de los personajes, faltos de profundidad y de interés.

Paradójicamente, sus muchos defectos son su mejor virtud. La falta de ambición y de originalidad no dan para que el lector se complique la vida con ideas complejas y confusas, simplemente se dedica a ir pasando las páginas de manera relajada. Una novela que sirve para pasar el rato y poco más.

El argumento, a grandes trazos, es el siguiente: un joven, desarraigado y predestinado huérfano, heredero de un gran imperio (económico), decide escapar de su actual situación de esclavitud y emprende un viaje iniciático que le debe llevar a cumplir su destino. Por el camino encuentra un objeto de gran poder que le ayudará a ponerse en contactos con una inteligencia superior que devolverá al universo a su status quo original. Durante el viaje diferentes vivencias irán curtiendo al intrépido joven en forma de pérdidas de seres queridos y del emotivo reencuentro con su pasado.

¿Os suena de algo el argumento? Vamos, un prodigio de originalidad.

OTRAS VISIONES.

Sitio de Ciencia Ficción

EnClavePública

martes, agosto 28, 2007

BARRAYAR - DANZA DE ESPEJOS: Lois McMaster Bujold

Cuando aparecen los calores estivales el cuerpo me pide lecturas amenas y divertidas como son las de la serie de Miles Vorkosigan. Una saga odiada por unos y reverenciada por otros. Tantos admiradores acumula la Bujold como detractores se suman a la causa de menospreciar su obra. Unos y otros no se pondrán de acuerdo a la hora de calificar sus novelas, lo que ninguno puede poner en duda es el éxito que ha ido atesorando en un breve espacio de tiempo; y no sólo lo digo por los premios Hugo y Locus que colecciona. Repasando los comentarios de Miquel Barceló en los prólogos que escribe para las novelas de la Bujold en la colección Nova de Ediciones B, se puede encontrar como se refiere a ellas como “un valor seguro”, y es que el verdadero éxito, nos guste o no, se mide en número de ejemplares vendidos, y en esos menesteres la Bujold golea al resto de escritores de ciencia ficción. Una escritora inteligente, consciente de sus limitaciones y que sabe explotar sus puntos fuertes; no se complica la vida con artificios innecesarios y ofrece diversión en estado puro.

Este año la editorial Byblos ha vuelto a obsequiar a los lectores de la Bujold con la reedición de algunas de sus novelas más buscadas: Barrayar y Danza de Espejos.


BARRAYAR

Barrayar aparece publicada cuando la saga de Miles Vorkosigan ya llevaba un buen trecho andado. Cronológicamente, los hechos que en ella se narran, se deben encuadrar inmediatamente después de Fragmentos de Honor y antes de la exitosa El Aprendiz de Guerrero. El argumento se centra en los acontecimientos que dieron lugar a las deficiencias físicas con que nació nuestro héroe, Miles Vorkosigan, y a la guerra civil que sufrió Barrayar durante la regencia de Aral Vorkosigan, padre de Miles y esposo de Cordelia.

No se debe considerar bajo ningún concepto una novela de ciencia ficción. Es una agradable novela de aventuras en un entorno estéticamente similar al utilizado en la película El Prisionero de Zenda : sociedad militar, castillos, uniformes de caballería, intrigas palaciegas, etc. Nada de lo que acontece en Barrayar es suficiente para considerarla dentro del grupo de novelas de ciencia ficción. Novela de aventuras y a mucha honra.

Está entrega de la serie no aporta nada en especial a la saga, si acaso, cierra la participación del resto de personajes con los que experimento la Bujold para encontrar a su protagonista ideal, Miles. Por otra parte, en esta novela, la autora aprovecha para dar rienda suelta a su vena sexista y ensalzar la figura de la mujer en comparación con la del hombre, una figura masculina a la que presenta como individuos muy limitados intelectual e incluso físicamente. De esta manera, la “buena” de Cordelia no se conformará con ser la madre del gran Miles; en su tiempo libre, que no es poco, resolverá tramas intergalácticas, salvará al planeta y ganará ella sola una sangrante guerra civil. ¡¡Bien por Cordelia!!

Ya puestos a arremeter contra sus demonios particulares demuestra de manera excelente el darwinismo social con que los yankis contemplan cualquier otra cultura, religión o modelo de sociedad, no debemos olvidar que la buena de la Bujold es natural de Ohio y nacio en plena posguerra mundial; ha tragado valores patrios desde su más tierna infancia. Así que no es de extrañar el desprecio hacía cualquier forma de interpretar la vida que no coincida con el capitalismo y el nacional catolicismo en el que ella se ha criado.

Aquí me gustaría apuntar mi particular opinión sobre los personajes principales de esta saga: son básicamente dos. El favorito de la Bujold, como no, nuestra intrépida Cordelia Naismith y el apocado y rígido Lord Aral Vorkosigan, el padre de “la criatura”. El mismo Miles no es más que la copia enana de los dos prototipos que creo la Bujold para Fragmentos de Honor. Miles recoge las formas y maneras de su madre, Cordelia, cuando está al frente de los mercenarios Dendarii: un tío inteligente, dinámico, triunfador y sexualmente un semental de metro y medio(de altura) que parece muy superior al Miles oficial del ejercito de Barrayar que recoge todos los defectos de su padre: inseguro, frío, triste, inseguro y capado. Aquí se puede volver a apreciar la particular guerra de sexos que crea la Bujold en su universo particular: femenino = bueno; masculino = malo.

Con todo esto no quiero decir que Barrayar no me haya gustado, al contrario, me fascinan las peripecias que la Bujold les hace vivir a sus personajes, pero una cosa es que me gusten las novelas de la Bujold y otra muy diferente es que acepte con buena cara que Barrayar ganará el Hugo y el Locus del 1992. Excesivo.


DANZA DE ESPEJOS

Sin duda Danza de Espejos es la mejor de todas las entregas de la serie. Este hecho se debe a la aparición del personaje más trabajado y atractivo de todos los creados por la Bujold: Mark, el hermano clon de Miles. Un personaje sólidamente construido gracias a todo lo acontecido hasta el momento a lo largo de las entregas anteriores. Mark es un clon creado para suplantar a Miles y matar a su padre (aquí se pueden meter todas las teorías habidas y por haber sobre lo Freudiano y edípico del caso) ; su cuerpo ha sido torturado quirúrgicamente para conseguir las mismas imperfecciones físicas que Miles. Su mente manipulada hasta conseguir acondicionarla para la obediencia ciega que exigen sus creadores.

Un personaje que debería de haber sido residual dentro del universo Bujold y que creció hasta “comerse” a su hermano mayor. Cuando empezamos a ver el mundo a través de los ojos de Mark en seguida nos ganó para su causa. Su ambigüedad de sentimientos hacia su hermano y sus constantes crisis de identidad provocaron la inmediata empatía del lector con este personaje tan lleno de sentimientos contradictorios y de unas sensaciones tan primarias como humanas. Si a esto le sumamos los problemas para mantener la línea dentro de unas proporciones aceptables que tanto lo atormenta, pues la identificación con Mark, por parte de la mayoría de lectores, es aún mayor

Las ganas que pone Mark por emular las gestas de su hermano lo llevan a recorren los mismos lugares donde Miles vivió sus triunfos más sonados, pero Mark ha nacido para la tragedia más que para la comedia, muchas serán las peripecias en que se vea implicado para regocijo del lector que las disfrutara a lo grande.

Miles también hace su aparición en la novela, no podía ser de otra manera, esos sí, quizá no todo lo brillantemente que podía haber sido. Este es el gran debe que le podemos achacar a la Bujold en Danza de Espejos; se había logrado una gran cantidad de posibles tramas a desarrollar en el futuro con la aparición de Mark, pero al final…

No explicaré nada más, el próximo verano, sí Byblos hace sus deberes y devuelve a las librerías una edición en bolsillo de Recuerdos y Komar veremos que tal resuelve la Bujold todos los caminos que se abren en Danza de Espejos.

Una última cosa que añadir: no hace mucho me refería a las obras de la Bujold, a modo de analogía con el mundo del cine, como novelas “palomiteras”, carentes de la sustancia suficiente para llegar a se consideradas como algo más que un producto de entretenimiento pasajero. Buscando por Internet he encontrado una cita que hace tiempo alguien de la revista Locus escribió sobre las obras de la Bujold.


"Las crónicas de Miles Vorkosigan son demasiado inteligentes para ser comida literaria barata, pero producen el mismo tipo de deseo incontrolable que hace que las palomitas de maíz se desvanezcan mágicamente durante una sesión de cine."
Faren Miller en LOCUS
Me ha hecho gracia.
OTRAS VISIONES:
Danza de espejos: Enclavepública

miércoles, julio 25, 2007

JOHN SCALZI - La vieja guardia

 La vieja guardia (2005) fue la carta de presentación de John Scalzi en nuestro país. Con esta novela de ciencia ficción militar que fue nominada para el Hugo del año 2006, sorprendentemente según mi opinión, se inicia una serie que continuaría con Las Brigadas Fantasma (2006), La última colonia (2007) y La historia de Zoë (2008), todas ellas publicadas por Minotauro con una buena acogida en ventas y críticas por parte de los aficionados al género.

La primera impresión que uno tiene al adentrarse en las páginas de La vieja guardia es que se encuentra ante el enésimo homenaje a dos de los clásicos inmortales de la ciencia ficción: la celebrada y discutida Tropas del espacio (1960) del maestro Heinlein y la no menos brillante La guerra interminable (1975)de Joe Haldeman. El resultado de tan sentido tributo es un space ópera bélico que cuenta las hazañas de las Fuerzas de Pefensa Colonial (FDC) en sus enfrentamientos con otras razas del universo en la pugna con éstas por los recursos de los escasos planetas habitables que existen; la principal arma para acometer dicha conquista es el alistamiento voluntario de la flor y nata de los residentes de los geriátricos: abuelos septuagenarios que en el final de sus días deciden enrolarse en las Fuerzas de Defensa Colonial, una fuerza militar que se nutre de ancianos a los que se les proporciona un nuevo cuerpo joven con un ADN mejorado y aplicaciones de nanotecnología que les proporcionan una mayor velocidad, resistencia, capacidad de oxígeno en sangre además de potenciar los sentidos; junto a estas mejoras, también cuentan con un dispositivo BrainPal que funciona como una interfaz neuronal que les permite comunicarse con sus compañeros de las FDC.
Para este renacer el autor utiliza la misma fórmula empleada por Richard Morgan en su genial Carbono Alterado y David Brin en Gente de Barro: la platónica trasmigración del alma de un cuerpo a otro. Un recurso “científico” que, en otras manos, genera una gran cantidad de recursos que pueden enriquecer la trama de la novela aportando elementos de discusión sobre la religión o la inmortalidad, y que Scalzi deja de lado para centrarse en el anodino deambular de un grupo de calenturientos reclutas en unos escenarios que Scalzi no desarrolla convenientemente.
La novela en sí es un relato en primera persona del soldado John Perry, un escrito retirado de 75 años de edad, que tras la muerte de su esposa se alista en las FDC. Después de recibir la instrucción básica y experimentar sensaciones ya olvidadas con su nuevo cuerpo, Perry comienza su nueva vida como militar participando en varias escaramuzas en las que se enfrenta contra un repertorio de las muchas razas extraterrestres que compiten con los terrestres. El estilo narrativo de la novela es directo y de ritmo ágil, más por el minimalismo en cuanto a recursos literarios y profundidad en las ideas que encontraremos en el texto que por el buen hacer del autor. Sí que son dignos de mención algunos elementos que recuerdan vagamente las características de la novela bizantina, como es la historia de amor entre las reencarnaciones del protagonista y la que fue su esposa en “la vida civil”, con un satisfactorio final feliz después de que nuestros sufridos héroes se tengan que enfrentar a múltiples peligros que amenazan con separarlos de forma y manera definitiva. Una dosis de sentimentalismo que aporta un leve toque de clasicismo al insustancial y plano “revival” de Tropas del Espacio que Scalzi no ha terminado de llevar a buen puerto, seguramente por su bisoñez en las lides literarias, nada que no se cure con el tiempo. Qué más decir de La Vieja Guardia: qué entretiene y se lee rápido, pero que no termina de ser lo que esperaba.

martes, junio 19, 2007

JOE HALDEMAN - La guerra interminable


 La guerra interminable (1974) es la novela que encumbró a Joe Haldeman de manera definitiva  instalándolo en el Olimpo de los grandes escritores de ciencia ficción de todos los tiempos, además de obtener logros más mundanos como por ejemplo la triple corona de premios literarios a los que podía aspirar: el Nebula en 1975 y el Hugo y Locus en 1976; debido al éxito cosechado, la novela se convertiría en saga, alargándose en dos nuevos títulos con La paz interminable (1997) y Forever free (1999), esta última inédita en castellano.

En su novela, Haldeman construye un profundo alegato antibelicista, se la considera una crítica a la polémica y pro-belicista Tropas del espacio, una de las obras maestras del maestro Heinlein (cuántos detractores de Heinlein le deben a éste sus mejores momentos dentro del género de la ciencia ficción, incluidos muchos escritores). La guerra interminable nos cuenta las peripecias de los soldados que luchan en la guerra contra una raza alienígena, los enigmáticos Tauran; el enfrentamiento bélico no es más que el pretexto para hacer una exploración de la condición humana y  de la innata capacidad del hombre para inhibirse de los horrores que es capaz de crear; asimismo, Haldeman aprovecha para cargar contra la burocrácia que crea el propio mecanismo de la guerra y que es un factor tan peligroso para el soldado como el mismo enemigo.

Haldeman añade a la narración elementos hard de gran interés, algo que forma parte de su sello personal e intrasfarible con los que se ayuda para planificar hasta el más mínimo detalle las paradojas temporales que surgen en la novela, sin duda de lo mejor de la misma, por el acertado tratamiento que hace de los efectos psicológicos que sufren los soldados debido a la dilatación temporal propia de  los viajes espaciales a grandes velocidades. Dichos viajes son posibles gracias al descubrimiento del salto colapsar, un avance tecnológico que permite recorrer enormes distancias en el espacio, pero los efectos de la singularidad espacio-tiempo consigue que todos los que utilicen este sistema para viajar descubran a su regreso que lo que para ellos han sido unos pocos meses, en la Tierra han sido años.

La novela en sí, no se parece en nada a los tochos que se publican hoy día. Construida de una manera compacta, sin alardes de estilo ni florituras, resulta tremendamente sólida y fascinante, sin añadidos superfluos que tan sólo tienen la misión de añadir páginas vacias de contenidos para inflar el precio final del libro. El protagonista de La guerra interminable, un joven estudiante que responde al nombre de Willian Mandela, es reclutado para formar parte de un grupo de fuerzas de élite del ejército que deben cumplir con los requisitos de tener un coeficiente de inteligencia por encima de 150 y una impecable condición física. El grupo de élite al que pertenece el joven Mandela es sometido a un duro entrenamiento antes de ser enviado a luchar contra el enemigo.

La guerra contra los misteriosos Taurinos provoca que los soldados que participen en ella pierdan todo aquello que dejan cuando parten hacía el frente y no sepan que se encontraran a la vuelta; de esta forma asistimos a los enormes cambios que se producen en la civilización, cambios que elimina la posibilidad de reinsertase en la vida civil a los veteranos de guerra, viéndose obligados a alistarse de nuevo en el ejército. Esta circustancia invita a pensar en las bases autobiográficas que subyacen en la obra, no olvidemos que Haldeman combatió y fue herido de gravedad en Vietnam, y que tras la escusa de un space opera, el autor presenta en forma de metáfora causada por los viajes espaciales, los efectos de desamparo y rechazo que padecieron los soldados norteamericanos a su regreso a los Estados Unidos, poniendo de manifiesto lo inutil de la guerra.

El final de la novela es un tanto moralista y a la vez dulce por el final feliz que les proporciona a los protagonistas. Al regresar de su última misión, los supervivientes de la contienda descubren que la paz con los Taurinos se ha conseguido gracias a renunciar a la individualidad, tanto física como mental, todos los seres son uno solo; han adoptado el modelo de civilización Taurino para poder entenderse con ellos (el individualismo es uno de los caballos de batalla de Heinlein, una idea que promueve en cada uno de sus escritos y que en La guerra interminble es rebatido por Haldeman). Una aceptación de que el estado de guerra es inherente al ser humano y de que para evolucionar deben abandonar la condición humana.

Como curiosidad comentaré que tuve la oportunidad de conocer a Haldeman y a su mujer, que por cierto habla un perfecto castellano, en el Kosmopolis 2004 de Barcelona. Junto a otros Cyberdarkianos, hoy sedicianos, fui espectador de la conferencia que ofreció sobre la guerra, como no, una charla interesantísima donde cargó con dureza contra la política militarista de Estados Unidos y, en algunos momentos, sobre las tesis militaristas e individualistas de Heinlein. Que Haldeman sea veterano de guerra se nota en la profundidad de algunos de los personajes de la novela en los que seguramente se ve reflejado. En resumen, una estupenda novela que es muy recomendable releer de tantao en tanto para que no caiga en el olvido  y sirva de referencia para comparar algunos de los escritos de los nuevos adalides de la ciencia ficción.

jueves, marzo 08, 2007

MÉDULA - Robert Reed

La primera referencia que me llegó de esta novela vino de la mano de estación de nieblas donde aparecía una reseña que, por lo interesante, invitaba a la lectura de la novela. Poco tiempo después, aparecía la noticia de la publicación de Marrow, Médula editada en castellano por La Factoría de Ideas en su colección Solaris Ficción. Médula es la primera novela de Robert Reed que sale a la luz en España, aunque no se trata de un total desconocido en nuestro país ya que con anterioridad se han publicado varios relatos suyos que han tenido una buena aceptación.  Cabe apuntar que Médula nace como la "ampliación" de tres relatos de Reed: Marrow publicado en 1997, The Remoras y Aeon's Child publicados en el recopilatorio The dragons of spring place en 1999.

La novela en sí no ha sido lo que esperaba, aunque tampoco se puede decir que para mi haya supuesto una total decepción. El problema, en parte, es por las enormes expectativas que me había generado el argumento de Médula: la aparición en el Sistema Solar de una gigantesca nave del tamaño de Júpiter que viaja sola por el espacio y, que después de explorarla, es colonizada por los humanos en dura pugna con otras razas alienígenas que no le harían ascos a poseer semejante trasto. Los humanos que se instalan en la gigantesca nave se constituyen en una aristocracia dominante autodenominada los Capitanes. Estos humanos poseen una tecnología muy avanzada, lo cual, les permite vivir casi eternamente gracias a los avances en nanotecnología que les hacen inmunes a las enfermedades y capaces de regenerarse de cualquier tipo de percance.

Los Capitanes, o deberíamos decir más bien las Capitanas, ya que son las mujeres las que tienen el mando de la nave, deciden emplear los enormes recursos de tiempo y espacio físico del que disponen en recoger especies alienígenas, darles cobijo y sustento y pasar la eternidad vagando por la galaxia sin preocuparse mucho de quién, cómo y cuándo proyectó y construyó tan colosal nave. En eso estaban cuando descubren en el centro de la nave nada más y nada menos que un planeta del tamaño de Marte. La exploración del misterioso planeta interior acaba en tragedia y con los Capitanes atrapados en él sin posibilidad de escapatoria. A partir de aquí se suceden un sinfín de acontecimientos narrados de una manera poco afortunada por  Robert Reed, no sé si por falta de una mayor capacidad para ordenar y trasmitir coherentemente el caudal narrativo que se podía generar con tan buen planteamiento inicial, o si la poca gracia en su discurso es consecuencia de una pésima traducción por parte de la editorial (como viene siendo frecuente por parte de La Factoria de Ideas).

La tragedia, el engaño y el comportamiento caprichoso de los Capitanes desembocarán en un final sorpresivamente cosmogónico y poco claro que deja muchos cabos sin atar, y que seguramente, serán resueltos en una futura secuela. La futura secuela ya existe en el mercado de habla inglesa y lleva por título The well of stars (novela que años después de ser publicada Médula en nuestro país no parece que vaya a ver la luz en castellano).

¡Lástima de ideas desperdiciadas por Reed! La historia presentaba argumentos para haber podido ser una muy buena novela de ciencia ficción y un space opera de referencia. En apariencia parecía una novela ambiciosa, llena de conceptos interesantes que a la postre sólo sirven como decorado de cartón piedra donde se desenvuelven unos personajes planos, vacíos de contenido, apenas un boceto de lo que podrían haber dado de sí. El escritor se ha empeñado en convertir la oligárquica y cerrada sociedad matriarcal de los Capitanes en una copia del Olimpo; en dioses sometidos a sus bajas pasiones de traiciones, odios, celos e incestos. Esta idea se refuerza con la semejanza que hace entre el idealizado paraíso en que convierte la nave y el Hades que representa Médula, el planeta interior dominados por mares de fuego y volcanes en erupción.

Como dato más negativo de la novela destacaría los saltos de miles de años que se dan a lo largo de la narración sin que parezca que durante ese tiempo haya podido ocurrir algo de interés; excesivamente rápido en la información en unos momentos y minucioso en otros. El resultado es una narración bastante irregular y que invita a la confusión.

En fin, una novela que está vendiendo muy bien, me costó dos semanas encontrar una librería que no la tuviera agotada, y que tendrá su público a favor y en contra. Yo me posiciono con los que no han encontrado lo que buscaban entre sus páginas.

martes, enero 02, 2007

LOS VIAJES DE TUF - George R.R. Martin

El fix-up Los viajes de Tuf (1986), aparece publicado en castellano por Ediciones B allá por el lejano año de 1988 (cómo pasa el tiempo). Martin, huérfano en esos momentos del éxito merecidamente cosechado con su Canción de Hielo y Fuego, carería del más mínimo "colchón" de prestigio que le disculpase delante de los contadísimos aficionados a la ciencia ficción que compraron un ejemplar de las aventuras del extravagante y obeso mercader que protagoniza la narración. Entre los pocos que apostaron por las bondades de Los viajes de Tuf se encontraban aquellos que se habían entusiasmado con Los reyes de las arenas (1979), relato ganador de los premios Hugo, Nebula y Locus de 1980, o con la no menos fascinante e imprescindible Muerte de la luz (1977). Los viajes de Tuf no fue un éxito de crítica ni de ventas. El libro fue saldado, como tantos otros, por cuatro duros (por entonces no existían los euro), fue uno más de los muchos títulos que pasan con más pena que gloria por las estanterías de las librerías. Fue curioso comprobar como el afán bibliófilo de unos y los incontenibles deseos de conocer antiguos escritos del escritor de moda de otros, despertó la codicia de muchos que consiguieron un ejemplar de la novela de Martin, y que entonces la ofrecían con vehemencia al módico precio de entre 60 y 100 euros. Los viajes de Tuf fue durante mucho tiempo una de las novelas más buscadas en los mercados de segunda mano. Ahora, gracias al éxito de Juego de Tronos (1996) y Choque de Reyes (1998) se ha vuelto ha reeditar en formato bolsillo con, para mí, un exagerado alago por parte de los lectores. Los viajes de Tuf no da mucho de sí. Tiene grandes deficiencias en cuanto a su cohesión interna al tratarse de un fix-up compuesto por varios relatos independientes cosidos entre sí con un hilo argumental excesivamente débil para lograr vestir con un mínimo de decencia la oronda reputación de George R. R. Martin.
 

Es complicado definir el tema central que Martín trata a lo largo de sus páginas. Quizá el ecologísmo y el poder son los elementos más comunes en los distintos pasajes que componen la narración, aunque si tenemos que centrar nuestra atención en algo debería ser en el personaje central Haviland Tuf, un mercader independiente de gran tamaño, obeso, calvo y con la piel blanca como el hueso. Es vegetariano, bebe montones de cerveza, come demasiado y le encantan los gatos. Y además es completa y absolutamente honesto. Tuf logra poseer una enorme nave espacial, el Arca, la única superviviente del antiguo Cuerpo de Ingeniería Ecológica de la Vieja Tierra. Al Arca es un artilugio desaparecido hace más de mil años, pero que revive gracias a Tuf y a sus gatos. A lo largo de los siete relatos que forman este libro, Tuf consigue la nave, la repara y resuelve un sinfín de problemas espaciales con la ayuda de la ingeniería ecológica, una profesión que él recupera y a la que añade la impronta de su personalidad, astucia e ironía. La novela está construida con varios relatos con el único denominador común de tratar sobre la vida de un tal Haviland Tuf; un personaje odioso y relamido, altamente irritante, mercader de profesión y que por los azares del destino se convierte en propietario de una enorme nave de más de mil años de antigüedad, dicha nave, tiene como función principal la ingeniería ecológica, es decir, clonar bichejos y plantas provenientes de los más recónditos confines de la galaxia para utilizarlos con fines poco claros.
 
Los episodios que componen este fix-up los podemos dividir en dos grupos. En primer lugar, Los panes y los peces, Una segunda ración y Maná del cielo que son los más consistentes ya que están sustentados sobre una idea sólida y razonada: el desequilibrio alimenticio que se provocaría en una civilización donde la población creciera en progresión geométrica y la capacidad de producir alimentos en progresión aritmética como anunció Malthus en su celebre Ensayo sobre el principio de la población. La innovación que aporta Martin a esta idea es que se produce por motivos religiosos, en cambio, Malthus había anunciado este desastre como consecuencia directa de la Revolución Industrial. El segundo grupo de relatos lo componen: La estrella de la plaga; un entretenido episodio a medio camino entre “Alien” y los “Diez Negritos”, Guardianes; entretenido sin más, Una bestia para Norn y Llamadme Moisés; ambos infumables.

Resumiendo, un libro inmerecidamente elevado a los altares por la pléyade de fans del barbudo auto, aunque hay que reconocer que, pese a sus defectos en su construcción, se deja leer y ofrece algunos buenos momentos de diversión, eso sí, muy lejos de lo mejor que puede llegar a ofrecer Martin.

miércoles, julio 26, 2006

CETAGANDA - EL JUEGO DE LOS VOR - RECUERDOS: Lois McMaster Bujold

Con los primeras calores estivales Byblos vuelve a poner en el mercado un par de reediciones de la estupenda serie sobre las aventuras de nuestro enano favorito, el ingenioso Vor de Barrayar Miles Vorkosigan.

En esta ocasión los títulos elegidos para volver a ver la luz han sido: Cetaganda y El Juego de los Vor, el precio más que asequible, solo 5 euritos. El suceso invitaba a una nueva sesión de agradable lectura de la mano de la Bujold entre chapuzón y chapuzón a la orillita del mar.


La primera en caer fue Cetaganda, que cualitativamente hablando, se encuentra a medio camino entre lo mejor y lo prescindible de la saga Vorkosigan. La novela está ambientada en la extraña sociedad matriarcal Cetagandana, con ciertas reminiscencias a la sociedad feudal japonesa de shoguns y samurais, donde Miles participa en una trama policial y de intereses palaciegos.
Miles y su primo Ivan acuden como representantes de Barrayar al sepelio de la Emperatriz de Cetaganda. Miles da nuevas muestras de la facilidad con que se entromete en todo tipo de lios y la "sagacidad" con la que los resuelve. En este caso la sucesión de la Emperatriz y la rivalidad entre las dos castas dominantes en Cetaganda gracias a la ingeniería genética: los Ghem y los Haut serán el motivo de la intromisión de Miles en los asuntos Cetagandanos que podrían afectar de retruque a Barrayar.
El resultado final es el acostumbrado: entretenimiento a raudales. Las novelas de la Bujold seguramente encuentran detractores entre los puristas de la ciencia ficción, pero si se contemplan como novelas de aventuras ambientadas en un escenario clásico de la ciencia ficción pulp y no le piden grandes aportaciones en cuestión de ideas innovadoras, ni tecnologías revolucionarías seguro que acaban disfrutando de la calidad de la autora y de ese sentido del humor tan particular que aporta a sus escritos.
La segunda reedición de la saga Vorkosigan que Byblos ha sacado al mercado este veranito ha sido El Juego de los Vor, premiada con el prestigioso Hugo en el año 1991 en dura competencia con otras excelentes obras como La Caída de Hyperion de Dan Simmons y Tierra de David Brin. Este premio no venía más que a certificar la tremenda aceptación popular que tienen las obras de la Bujold gracias a la legión de seguidores que ha conseguido con la serie sobre las aventuras de Miles Vorkosigan.
En El Juego de los Vor nos encontramos a un joven Miles Vorkosigan que debe enfrentase a su primer destino una vez completada su formación militar. El lugar donde debe ejercer su estrenada profesión militar está lejos de lo que él hubiera deseado, una apartada y fría estación meteorológica donde, ¿y cómo no?, se las ingenia para meterse en todo tipo de líos y hacer nuevos enemigos. Una vez liberado de este primer destino entra a formar parte de Seguridad Imperial. El destino le llevará a reunirse de nuevos con los mercenarios Dendarii que le ayudaran a rescatar al Emperador de Barrayar de una trama de proporciones galácticas urdida por los enemigos de Barrayar. En esta novela se nos muestra el complicado equilibrio entre los diferentes mundos que componen el universo donde se mueve Miles y la importancia de las redes de comunicación y tranporte que controlan las estaciones para los saltos espaciales y la importancia estratégica de dominarlas o, como mínimo estar a buenas con los que las dominan.
La Bujold con su consumada maestría para idear intrigas galácticas y añadirles su habitual dosis de humor, ironía y acción nos vuelve a deleitar con esta divertida historia protagonizada por el incorregible Miles.
La tercera novela en caer ha sido Recuerdos, menos entretenida que las otras dos, pero de mayor importancia dentro de la saga.
Recuerdos representa un punto de inflexión dentro de la serie de aventuras de Miles Vorkosigan. Varios factores alteran el placido existir de nuestro enano favorito; la crioregeneración o vuelta a la vida tras su muerte en Jackson Whole con sus efectos secundarios que parecen inhabilitarlo para dirigir a sus queridos mercenarios Dendarii y que también le deja apartado de su puesto en Seguridad Imperial lo sumen en una honda depresión que se agrava con la crisis de los treinta que atravesaba y que le llenan de incertidumbres con respecto a su futuro. Un viaje que emprende a las apartadas montañas Dendarii para tratar de encontrar motivaciones parece tranquilizarlo y aceptar la cómodo y aburrida vida palaciega a la que parece abocado.
La novela parece que va a caer en una detallada descripción costumbrista de la sociedad Vor cuando de repente empiezan a sudecerse los acontecimientos y Miles vuelve a la acción; el enamoramiento del Emperador Gregor de una Komarresa y el estado de salud de Simon Illyan que cae enfermo víctima de una oscura maquinación cuando alguien pretende apartarlo de la circulación hacen reaccionar Miles. Es aquí cuando reaparece el mejor Miles que con su ingenio habitual logra salir airoso de todas las travas que se le ponen para salvar Barrayar una vez más.
Después de la dosis veraniega de Vorkosigan solo me queda esperar que para el año próximo Byblos vuelva a regalarnos la reedición de alguna de las aventuras de Miles para refrescarnos el verano. Que si pudieran ser En Caída Libre y Barrayar no lo lamentaría nada :)
Que todo aquel que todavía no se ha sumergido en esta serie que ha creado la Bujold no se lo piense más y que empiece a leer lo que caiga en sus manos de ella. No se arrepentirá.

LÍNEA DE SUEÑOS-Sergei Lukyanenko


Bibliopolis sigue con su estrategia editorial de apostar por autores de la Europa del Este. Con Línea de Sueños se presenta Sergei Lukyanenko, prolífico escritor que domina tanto el género fantástico como la ciencia ficción, líder en Rusia con millones de sus libros vendidos y con alguna adaptación cinematográfica que ha tenido bastante éxito como es el caso de Guardianes de la Noche ,llevada a la gran pantalla por Timar Bekmambetov.

La novela en si misma es un muestrario de las más tópicas y trilladas situaciones y ambientaciones de la ciencia ficción más clásica y pulp. Entre los ingredientes que ha utilizado Lukyanenko para confeccionar esta historia no faltan el wester, la novela negra y el “road movie” que se funden con el space opera para obtener como resultado final un video juego novelado donde los personajes protagonistas van pasando pruebas o “niveles” enfrentándose a una amplia gama de aliens, seres mecánicos y malvados militares que no cesan de perseguirlos durante toda la novela.

Línea de Sueños sitúa la acción en un futuro donde los humanos conviven en la galaxia con otras razas extraterrestres en un difícil equilibrio de fuerzas e intereses que se decanta del lado de la raza humana gracias al aTan, una tecnología que permite resucitar a las personas, eso sí, previo pago de una importante suma. De esta manera la inmortalidad es un privilegio de los ricos y poderosos, mientras que los menos favorecidos económicamente viven obsesionados con la obtención del dinero necesario para asegurarse una nueva vida.

Key Altos, un guardaespaldas que alquila sus servicios al mejor postor para pagarse esa resurrección, y que ha tenido que experimentar hasta en siete ocasiones la desagradable sensación de volver entre los vivos debido a la peligrosidad de su trabajo, muere asesinado en la habitación de un hotel sin haber pagado su próximo retorno a la vida. Milagrosamente Key altos vuelve a la vida, resucita en la mansión del todopoderoso Arturo Van Curtis, dueño de la corporación que dirige la tecnología aTan.

Van Curtis quiere contratar a Key Altos para que proteja a su hijo Arturo en un viaje que debe hacer por oscuros motivos a un misterioso lugar al otro lado de la galaxia al que Van Curtis llama Grial. A partir de este momento comienza un tour de force que llevará a Key Altos y Arturo, el hijo de Van Curtir, de un lugar a otro sufriendo todo tipo de peripecias y aventuras hasta llegar a su destino. En el camino saldrán a relucir diversos misterios que acompañan la trama de la novela y que dejará un final abierto, que no es otra cosa que la antesala a la continuación de Línea de Sueños que concluirá (?) con la segunda entrega de esta miniserie que será Emperador de Sueños.

La novela se lee en dos ratos gracias a la agilidad con que están narrados los acontecimientos y a lo superficialidad con que se tocan los temas tratados, como pueden ser la inmortalidad, las grandes corporaciones que están por encima de los gobiernos y el militarismo extremo en que viven las sociedades capitalistas de tradición colonial.

El resultado final es una de esas típicas lecturas que entretienen durante un rato y que se olvidan rápidamente, el tiempo de permanencia en la memoria es tan breve como la originalidad de su argumento.

Seguramente Bibliopolis sacará al mercado la continuación de Líneas de Sueños, por lo visto las ventas de este libro les ha ido muy bien, cosa de lo que me alegro, de esta manera seguro que mantienen su apuesta por escritores que no pertenecen al mercado anglo-yanki y puede que acierten y los lectores nos encontremos en otra ocasión con algo que realmente valga la pena.

viernes, julio 21, 2006

CIUDADANO DE LA GALAXIA - Robert A. Heinlein

 Ciudadano de la galaxia (1957) fue la penúltima de las 12 “novelas juveniles” que escribió el maestro Heinlein. Originalmente apareció publicada en Astounding entre los meses de septiembre y octubre de 1956. En castellano fue publicada por Edhasa para su colección Nebulae en 1958 y en 1964, la última reedición fue obra de Ediciones B en 1989. Como en el resto de obras dedicadas al público joven, Heinlein vuelca entre sus páginas su peculiar manera de entender la sociedad y al individuo dentro de ella. Utiliza la ciencia ficción, no para las especulaciones científicas, sino para divagar sobre las posibilidades sociales que ofrecerían otras civilizaciones o culturas y la importancia que en éstas tendría la libertad personal y el individualismo.


La presente obra me parece la mejor de todas las novelas para jóvenes que escribió. Con el bagaje que suponía la experiencia de la decena larga de novelas de temática similar que habían surgido de su pluma en el último decenio, y con la intención de dejar a su editor para empezar una nueva etapa en su carrera de escritor, Ciudadano de la galaxia tiene una trama mucho más elaborada que otras destinadas al público adolescente. La historia en su comienzo está ambientada en un mundo con claros paralelismos coloniales que nos recuerdan a la India colonial británica, teniendo su principal influencia literaria en Kim, la conocida obra de R. Kipling y el fascinante mundo de espías que creó para el “gran juego” de la alta política internacional, en este caso interplanetaria, un juego de espías a escala interplanetaria que recogería el propio Heinlein en Hija de Marte (Podkayne of Mars, 1963) una de sus creaciones más. En este contexto colonial, Heinlein vuelve al manido tema del viaje iniciático del niño que, a fuerza de sacrificios afectivos y pasajes moralistas y didácticos llega a la madurez: el autor introduce a su personaje principal, Thorby, en un curso intensivo sobre las libertades del individuo, la agresividad y la competitividad en la sociedad actual y de cómo se debe adaptar a ese juego de intereses personales para poder ir escalando socialmente hasta conseguir una posición de privilegio, que por nacimiento le hubieran correspondido.

La acción se inicia en un mercado donde Thorby, un niño que no recuerda nada de su pasado y que tan sólo sabe su nombre, es vendido como esclavo. La sociedad del planeta en el que se encuentra el protagonista, al que no sabe cómo ha llegado, es un planeta con una sociedad parecida a la hindú en cuanto a la estética descrita y a la estructura social divida en castas, que al mismo tiempo que marginan al individuo dignifica a los favorecidos. Thorby es comprado por un mendigo para que le ayude en su tarea de pedigüeño; pero el mendigo resulta ser un avezado espía que introducirá al joven en un peligroso juego de intereses políticos y comerciales a escala interplanetaria. Las aventuras y la intriga se irán sucediendo sin descanso, llevando a Thorby a viajar por toda la galaxia hasta llegar a la Tierra junto a un grupo de mercaderes del espacio. Será en la Tierra cuando descubra quién es en realidad y porqué fue abandonado a su suerte en un lejano planeta. El argumento nos recuerda mucho a la de un buen número de novelas actuales, la mayoría de fantasía épica, en la que un joven que no sabe quién es, y que está predestinado a acometer grandes empresas, es educado en las artes del crimen por personajes al margen de la ley; por ejemplo, un argumento muy similar lo encontramos en Las mentiras de Locke Lamora (2006) de Scott Lynch.


La novela resulta muy entretenida, recomendable sobre todo para aquellos que busquen pasar un buen rato sin más pretensiones que divertirse con las aventuras que acontecen al joven Thorby en la búsqueda de su pasado, aunque tratándose de Heinlein es imposible escapar a la carga política y militarista que subyace en sus escritos, en este caso sorprende como el autor trata la naturalidad con la que los ciudadanos de la Tierra aceptan esclavitud de los menos favorecidos, en un claro paralelismo con la aceptación que se hace en los países centrales de la falta de libertades y pobreza en el Tercer Mundo. Y es que Heinlein acostumbra de tanto en tanto a dejar alguna perla totalitaria como la anteriormente mencionada, o como la apología del castigo físico en los niños, necesario para que se eduquen con una mayor eficiencia, tal y como sufrió en sus carnes la joven Podkayne en Hija de Marte (Podkayne of Mars1963). Ciudadano de la galaxia es un buen space opera, representativo de la mejor ciencia ficción de la Edad de Oro. Una novela que merecería una reedición para que los nuevos aficionados al género pudieran conocer y comparar con las publicaciones actuales que plantean temas parecidos en el género de la ciencia ficción, muy deficientes en la mayoría de ocasiones.

LA CAÍDA DEL DRAGÓN - Peter F. Hamilton

Por méritos propios, Peter F. Hamilton se ha convertido en uno de los mejores autores de ciencia ficción del momento. Y por fin lo podremos degustar en nuestros lares, ya que desembarca en el panorama literario patrio con La Caída del Dragón, una contundente Space Opera donde confluyen la totalidad de ingredientes de la ciencia ficción tradicional, colocados, eso sí, con la dosis justa para que unos no solapen a los otros. Por sus casi 600 páginas de letra escuálida, no apta para miopes, encontramos una buena novela de aventuras espaciales con toques hard, acción, intriga, inteligencias artificiales, malvadas corporaciones empresariales, clones, alienígenas y naves gordotas que aseguran horas de diversión a todo aquel que se adentre entre sus páginas.

La novela nos lleva a un universo en el cual los  medios que hacen posible viajar a las estrellas no se han desarrollado en exceso y son cada vez menos populares, siendo éste uno de los temas recurrentes en la obra de Hamilton: la descripción de una sociedad que no ha sido capaz de desarrollar un método cómodo y asequible para los viajes estelares, sin olvidar otros aderezos comunes en sus escritos como las tramas políticas por parte de poderosos gobiernos, la religión, la variedad de extraños mundos y alienígenas que incorpora a sus relatos y, sobre todo, los conflictos armados, momento en los que despliega sus mejores dotes de narrador. Su estilo se caracteriza por la diversidad de hilos narrativos protagonizados por personajes diferentes que, a modo de historias independientes, avanzan de manera paralela hasta que sus caminos convergen al final de la novela para generar un climax narrativo que atrapa al lector y ya no lo suelta.

La fiebre por los viajes estelares ya pasó su mejor momento y sólo a unos pocos románticos les parece tentador el sueño de viajar a  mundos lejanos; uno de los pocos que todavía mantiene la ilusión por conocer lejanos planetas es Lawrence Newton, un adolescente que, como buen romántico, abandona su planeta natal tras sufrir un desengaño amoroso, lo deja todo y se alista en una de las poderosas corporaciones que mantienen en activo algunas de las enormes naves espaciales que aún se conservan, imposibles de ser sufragadas por los gobiernos debido al alto coste de la tecnología que permite viajar a velocidades cercanas a las de la luz. La utilidad de las complejas naves espaciales ha quedado reducida a la de naves de comercio interestelar, eufemismo con el que las corporaciones llaman a las acciones de piratería que perpetran sobre las colonias asentadas en lejanos planetas. Estas colonias, permanecen bajo la tútela económica de las corporaciones, utilizando la tecnología que éstas les proporcionan con el fin de explotar los recursos naturales de sus lugares de asentamiento, aunque después se ven asaltadas y expoliadas por los ejércitos privados de dichos emporios financieros.

Lawrence Newton, nuestro aguerrido protagonista, después de muchas peripecias, se convierte en un duro sargento de uno de los pelotones de super-soldados que efectuan esas requisas de bienes por las colonias en deuda con las corporaciones. Lawrence enterado de la existencia de un fabuloso tesoro en el planeta Thallspring y de un misterioso dragón caído del cielo que lo custodia, consigue incluir a su pelotón en la expedición de requisa a dicho planeta con la oculta intención de hacerse con el tesoro y dejar su trabajo de mercenario en la corporación.  Las cosas se complican al encontrarse con una fuerte resistencia en el planeta que logra poner en jaque a la potente maquinaria bélica de los “recaudadores” de la corporación gracias a una extraña y avanzada tecnología, muy superior a la de las corporaciones. El encuentro de Lawrence con los guardianes de ese dragón caído y el origen del mismo lo llevará, en un viaje sin retorno, a una lejana estrella donde conocerá, entre otras muchas cosas, el origen de la extraña y avanzada tecnología que utilizan los guardianes del dragón y qué es en realidad el dragón. Y hasta aquí es, más o menos, lo que se puede contar del argumento sin destrozarlo a spoilers.

Entre lo más positivo de esta novela, cabe destacar el buen ritmo narrativo que mantiene a lo largo de su enorme extensión, teniendo algún bajón  puntual en los momentos en los que el autor se extiende  en demasía con los problemas de adolescencia del jovencito Lawrence Newton. La acción no trascurre de una manera lineal, son frecuentes los flash backs que se utilizan sin que estos lleguen a comprometer la coherencia y la cohesión de la narración, a lo largo de la cual, también se utiliza con gran acierto la estrategia narrativa de intercalar pequeñas narraciones contadas por alguno de los personajes principales que consiguen que la historia principal no se vuelva tediosa por la extensión, permitiendo que estos pequeños episodios refresquen en momentos puntuales al lector ayudándole, de esta manera, a sobrellevar la avalancha de acontecimientos que se suceden sin pausa durante toda la novela. De estas pequeñas historias añadidas destacan las aventuras de Mozark en el imperio del anillo y su búsqueda de los mordiff y las incursiones juveniles de Lawrence a los planetas que saqueaban las corporaciones.

La lectura de La Caída del Dragón, junto a algunas reseñas encontradas por internet del resto de sus obras, han conseguido que Peter F. Hamilton pase a ser uno de los autores que más deseo ver traducido y publicado al castellano. Aunque la incontinencia narrativa de la que hace gala, y que le hace alargar sus novelas hasta las 1000 páginas como mínimo, y sabiendo la política recaudatoria que mantiene La Factoria de Ideas, que es la que tiene los derechos de Hamilton para España, nos podemos encontrar con un precio por ejemplar que dejará pequeño los 27€ es La Caída del Dragón, desembolso que quedará fuera de mi alcance. A pesar del precio animo a todo aquel aficionado que disfrute con la Space Opera tradicional a que lea este magnifico ejemplo del talento narrativo de Hamilton, no se arrepentirá.

P.D. Con posterioridad la Factoria ha publicado dos nuevos títulos de Peter F. Hamilton, concretamente La estrella de Pandora y Judas desencadenado, teniendo previsto seguir publicando al menos una obra de este autor cada año.
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