sábado, enero 15, 2011

ROBERT A. HEINLEIN - Consigue un traje espacial: viajarás

Consigue un traje espacial: viajarás es la duodécima y última novela de la serie juvenil que Heinlein publicó entre 1947 y 1958. Pese a que no dejan de ser novelas concebidas para el uso y disfrute de los adolescentes, como la mayoría del pulp anterior a la “era de Campbell”, se puede apreciar en estas narraciones la semilla de lo que serían las grandes obras del maestro Heinlein, quien junto a Asimov y Clarke, sin olvidar la labor editorial del propio Campbell, fueron responsables de la salida de la ciencia ficción del gueto literario en el que estaba recluido, legitimando el género y colocándolo en el lugar que merecía.


Las llamadas novelas juveniles estaban escritas por Heinlein con una doble intención: la lúdica, destinada a hacer pasar un buen rato con una lectura ligera y sin complicaciones y la didáctica que pretendía acercar la ciencia a los jóvenes, especialmente en esta novela que en diversos momentos se convierte en un manual del pequeño ingeniero espacial, y no lo digo como crítica negativa. Pese a la franja de edad a la que originalmente estaban destinadas estas obras obtuvieron un gran éxito entre el público adulto, hasta el punto de perder esa etiqueta juvenil en las múltiples reediciones que se han hecho de ellas con el paso del tiempo, considerándose algunas de ellas como piezas fundamentales de la bibliografía del maestro Heinlein. Una bibliografía que comenzó con el cuento Life line, publicado en 1939 en Astounding Sciencie-Fiction, el primero de muchos que sirvieron para hacerse un nombre entre los nuevos escritores de ciencia ficción,  gracias, en gran medida, a la importancia de las ideas de ámbito social con las que iba trufando sus escritos. Y aquí no entraré a valorar la ideología de las mismas, tan sólo el resultado literario de sus obras que, en su mayoría, forman parte de las más leídas e influyentes del género. Heinlein reflejaba sin pudor sus más profundos ideales en los personajes protagonistas de sus novelas, restándole a estos con más frecuencia de la deseada, identidad propia para convertirlos en altavoces de su ideario político. La construcción de estos personajes como trasuntos de su pensamiento iba en detrimento del resultado final de sus escritos, al mismo tiempo que le proporcionaba argumentos a sus detractores a la hora de menospreciar sus novelas, llegando a acusar a Heinlein de fascismo, racismo y apología de la guerra entre otras lindezas.

Pero dejemos ya la siempre inevitable polémica  que envuelve de manera perenne los escritos del maestro y vamos con lo que podemos encontrar entre las páginas de  Consigue un traje espacial: viajarás. El argumento se plantea de una manera directa  y sencilla en la primera línea del relato y parte de una idea muy simple: la inalterable decisión de un adolescente de viajar a la Luna. El lugar de la acción es Centerville en Estados Unidos, seguramente uno de esas pequeñas poblaciones en el Midwest que son el escenario ideal para las historias de ultratumba o de invasiones alienígenas típicas de las ediciones pulp; el tiempo en el que se coloca la acción en relación con en el momento en que fue escrito es en un futuro cercano, aunque hoy día ese futuro sería nuestro pasado más reciente.

La acción comienza cuando el pequeño Clifford “Kip” Russell le comenta a su padre que quiere ir a la luna. El padre, un antiguo espía del gobierno de los EEUU que dejó su “trabajo” por desavenencias con sus jefes (primer apunte de la ideología de Heinlein, a favor del individuo y el libre albedrío y proclive a  denuncia la tendencia de la sociedad y de los gobiernos a apartar a los libres pensadores que se salen del guión establecido). El padre acepta la idea de su hijo, siempre y cuando éste se procure por si mismo los medios para completar el viaje. En un principio el camino que debería seguir el pequeño Kip sería el del esfuerzo y la superación personal (nuevamente el ideario de Heinlein al poder) en el ámbito de los estudios. Y ese habría sido el camino a seguir, pero se produce un hecho inesperado: una empresa de detergentes organiza un concurso cuyo primer premio es un viaje a la luna con todos los gastos pagados. El joven Kip no gana, pero consigue uno de los premios de consolación: un verdadero traje espacial, eso sí, de segunda mano. Emocionado con su reciente adquisición, Kip comienza a reparar y poner a punto el traje espacial al que bautiza con el nombre de Oscar. Heinlein aprevecha esta parte de la narración para ilustrar al lector, a los que en el momento de escribir la historia suponía jóvenes adolescentes, sobre diversos elementos de física y matemáticas aplicados a la construcción de un elemento tan complejo como un traje espacial, no devemos olvidar la formación como ingeniero de Heinlein y de que estuvo trabajando precisamente en el campo de la fabricación de equipaciones que pudieran soportar condiciones extremas.

Una noche que Kip paseaba cerca de su casa enfundado en la equipación de astronáuta recibe un mensaje de socorro por la radio de su traje de alguien que se identifica como Piwi. En ese momento aterriza junto a él un “platillo volante” del que sale una niña que resulta ser Piwi, la hija superdotada intelectualmente de un famoso científico, y una pequeña criatura extraterrestre parecida a un marsupial, a la que llaman la Madre Cosa, que posee capacidades telepáticas para comunicarse con ellos. La bonhomía de esta simpática alienígena no era corriente en la literatura pulp, se trata, pues, de un antecedente de algunos argumentos que se darían con posterioridad en las que lo "exterior" no debía ser necesariamente un peligro; este elemento contradice a los que tan sólo ven en la obra de Heinlein elementos xenófobos y racistas, en concreto, este recurso del aliénigena superior intelectualmente lo utilizó con anterioridad en Rebelión en el espacio (1949), novela en la que aparece un ser de origen marciano que comparte muchas características con la Madre Cosa. Volviendo a las aventuras de Piwi y Kip, los chicos no tardan en ser capturados por un horrible extraterrestre al que llaman “Cara de gusano” y sus dos lacayos humanos. Los captores llevan a la luna a sus tres prisioneros, ante la sorpresa de Kip, que ve cumplido su sueño de viajar a la Luna, aunque le hubiera gustado que fuese en circustancias más propicias.

Gracias a su ingenio, los jóvenes y la Madre Cosa consiguen escapar de la nave en la que estaban retenidos y emprenden un "paseo lunar" en dirección a una base científica cercana donde esperaban ser rescatados y puestos a salvo; pero tras muchas peripecias no conseguirán su propósito y volverán a ser capturados de nuevo. En esta ocasión serán llevados a una base secreta que tienen en Plutón raza de seres a la que pertenece “Cara de gusano”, unos seres malignos que incluso se alimentan de carne humana para mayor horror de los prisioneros. De nuevo consiguen escapar colaborando entre ellos en la preparación de una bomba y en la construcción de una baliza que mandaría una señal para ser rescatados. Poco a poco Kip empieza a comprender que, pese a su aspecto de animal doméstico, la Madre Cosa es un ser muy inteligente y poderoso que, como más tarde sabremos, pertenece a una organización policial que actua por todo el universo. Después de ser rescatados por los compañeros de la Madre Cosa, Kip y Piwi son trasladados a un lejano mundo en el que presenciarían el juicio a la raza de los seres con cara de gusano que los habían capturado. Los malvados alienígenas son juzgados por un tribunal compuesto por seres de diversas razas, la sentencia a la que son condenados es la destrucción de su planeta de origen.

Para su sorpresa los siguientes en ser juzgados serían Kip, Piwi y la raza humana. El tribunal determina que constituyen un peligro para el resto de razas del universo al ser potencialmente peligrosos, pero la intervención de la Madre Cosa, quien considera a la humanidad una raza que apenas está en la infancia de su existencia, suaviza la sentencia que les sería aplicada y se considera que hay que concederles más tiempo para que maduren, acondárdose la celebración de un nuevo juicio para dentro de varios miles de años. Momentos después los dos jóvenes son devueltos a la Tierra con sus familias.

Bajo mi punto de vista, el acercamiento a esta novela de Heinlein debe hacerse desde la curiosidad por descubrir las fórmulas empleadas en la construcción de historias de ciencia ficción en un momento en el que este tipo de narrativa era fundamentalmente una mímesis de otros géneros menores, como el wester o el policiaco, a los que se les colocaba en un escenario futurista, añadiendo malvados seres de extrañas y repulsivas formas. Consigue un traje espacial: viajarás,  escapa a la vulgaridad gracias al buen hacer de Heinlien, que consigue dotar la obra de un ritmo trepidante, pese a los momentos de lucimiento científico, gracias a la inteligente combinación de humor y acción. Hoy día sería difícil que una reedición de esta obra tuviera éxito, el género de la ciencia ficción ha cambiado mucho, se ha vuelto más maduro y complejo. Una historia de aventuras juveniles como la presente tan sólo es aconsejable para los incondicionales de Heinlein, y para todos aquellos que les guste explorar la prehistoria del género a la vez que le saca partido a los e-readers adquiriendo, por los métodos tradicionales, obras descatalogadas  a las que  es imposible acceder de otra manera. En concreto, la obra que nos ocupa se encuentra con facilidad en la edición en castellano que hizo Ediciones Dronte hace años.
  

jueves, enero 06, 2011

JOHN W. CAMPBELL JR. - ¿Quién hay ahí? (El enigma de otro mundo & La cosa)

Campbell comenzó su carrera como escritor de ciencia ficción en 1930 con la publicación en la revista Amazing Stories del relato When the Atoms Failed. Su obras primerizas eran basicamente narraciones de aventuras espaciales, pero pronto comenzó a añadir a sus escritos elementos poco convencionales dentro del mundillo pulp, procurando dotar a los argumentos de un mayor rigor científico y a los personajes de un mayor carisma y profundidad. En esta primera etapa de su vida profesional destacó como un escritor prolífico, con un buen número de seguidores de las historias que escribía, tanto con su nombre como con algún pseudónimo, aunque si tuvieramos que elegir una de entre todas ellas seguramente nos decantariamos por ¿Quién hay ahí? (1938), elegida en 1973 por la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos como una de las mejores de los mejores relatos de ciencia ficción de la historia.

John W. Campbell, pese a sus buenas maneras a la hora de escribir, es recordado sobre todo por su labor como editor en la revista Astounding Science Ficction. Una labor que llevó a cabo con notable éxito, dignificando lo que hasta la fecha no era más que un subproducto literario que tan solo buscaba entretener a los adolescentes con historias ligeras que en su mayoría se fundamentaban en los tópicos de las novelas policíacas y del oeste, a las que se dotaba de un escenario futurista plagado de monstruos del espacio exterior, invasiones alienígenas y malvados científicos locos.

Con Campbell llegó una nueva era a la ciencia ficción, una revolución que dignificó el género gracias a la incorporación de nuevos temas al imaginario fantástico y, sobre todo, de unos autores jóvenes y entusiastas entre los que se pueden contar a Asimov, Heinlein, Van Vogt, Lester del Rey y Sturgeon entre otros que añadían nuevos temas al imaginario fantástico, todo ello bajo la batuta de un Campbell que exigía rigor científico y calidad literaria en todo aquello que publicaba; estas premisas y su buen hacer en la revista Astounding fueron el eje sobre el que giro la ciencia ficción de esa época a la que se llegó a llamar la Edad de Oro y que supuso un sustancial salto de calidad que posibilito la salida del ghetto que había sido hasta entonces la ciencia ficción.

Pero su actividad como editor no hizo que dejara de lado su pasión por la escritura; fruto de ello es el relato que nos ocupa, Who goes there?, que en nuestro país fue traducido como ¿Quién hay ahí? Esta novela corta, seguramente la más conocida y trascendente de su producción,  escrita por Campbell con el pseudónimo de Don A. Stuart, aparece por primera vez en el número de agosto de 1938 de la revista Astounding Science Fiction, curiosamente el mismo año que comenzó a dirigir la revista.

El argumento del relato narra las peripecias de una expedición científica destinada en lo más recóndito de la Antártida como consecuencia del descubrimiento que en dicho lugar hacen de una nave extraterrestre sepultada bajo los hielos desde hace milenios. En el interior de la nave encuentran un extraño ser de origen alienígena en estado de hibernación que es posteriormente descongelado por los expedicionarios.  El extraterrestre posee la capacidad de adoptar la forma, los recuerdos y la personalidad de cualquier ser vivo, incluidos los seres humanos, a los que va eliminado  y suplantando para poder moverse con total impunidad por la base al adoptar la forma física de sus víctimas sin que el resto de expedicionarios lo detecten. De esta manera, lo que parecía una novela de ciencia ficción se va convirtiendo de manera paulatina en un relato de terror en el que el motor de la acción es la identificación y caza del extraterrestre. La desconfianza entre los expedicionarios va en aumento llegando a producirse enfrentamientos entre ellos debido a la psicosis que se ha desatado en la base con la irrupción del misterioso y mortal extraterrestre. En la parte final de la novela los supervivientes conciben una prueba que se deben realizar con una muestra de su sangre para verificar quién es el visitante de otros mundos y destruirlo antes de que consiga escapar. 

El relato ha sido llevado al cine dos veces: la primera en 1951 con el título The thing from another world que se estreno en los cines españoles con el título de El enigma de otro mundo, dirigida por Chistian Nyby y producida por Howard Hawks, quién también se encargo de escribir el guión en el cual hizo una libre interpretación de la obra de Campbell. El guión de Hawks cuenta la historia de unos científicos destinados en una base polar que descubren una extraña nave espacial alienígena enterrada en el hielo, dentro de la misma encuentran un extraño ser de apariencia humana, a pesar de que su composición celular es más parecida a los vegetales; el alienígena necesita nutrirse de sangre humana para sobrevivir, con lo que el resultado final hace de la película un híbrido de géneros entre la ciencia ficción y el terror. El guión refleja la visión de desconfianza que se había extendido en la sociedad americana tras el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki y el consiguiente miedo a los adelantos científicos que ponían en peligro la vida en el planeta. Un planteamiento alejado de la idea original de Campbell, más en la línea del perenne planteamiento conservador de buena parte de la sociedad norteamericana que desconfía sistemáticamente de todo lo que viene de fuera de sus fronteras.

En 1982, el afamado director John Carperten realizó un remake de la misma, mucho más fiel a la obra original de Campbell, que llevó por título The thing y que llegó a nuestras pantallas como La cosa. El guión fue escrito por Bill Lancaster y la película protagonizada por Kurt Russell. El argumento no se aleja de la propuesta original del relato y presenta en el mismo una forma de vida parasitaria de origen extraterrestre capaz de imitar la forma de los seres humanos y de otras forma de vida desconocidas (inolvidable el arácnido con cabeza humana). El alienígena es devuelto a la vida por los científicos de una apartada estación polar a los que irá eliminando uno tras otro mientras se produce un estado de psicosis y terror entre los supervivientes. En el momento de su estreno paso casi desapercibida, sin duda eclipsada por E.T., la película de Spielberg que presentaba a los extraterrestes como personajes más positivos y amigables que en la película de Carpenter. A pesar de este contratiempo inicial, el tiempo ha convertido La cosa  y a su director en un referente  del cine de terror.

Para finales de 2011 se espera el estreno de una nueva versión de este clásico dirigida por Matthijs van Heijningen, escrito por Eric Heisserer y protagonizada por Mary Elizabeth Winstead y Joel Edgerton en los papeles principales.



sábado, agosto 21, 2010

HARRY HARRISON - El mundo de la muerte & El mundo muerto (lecturas digitales)

Vaya por delante que considero a Harry Harrison uno de los escritores de ciencia ficción más limitados de entre aquellos que tienen una cierta fama entre los aficionados. A pesar de mis prejuicios no he dudado en embarcarme en la lectura de dos de los títulos que más llamaban mi atención de entre la larga lista que tiene publicados en castellano (hay que amortizar el Papyre). Se trata de los dos primeros de la trilogía Deathworld, los únicos que vieron la luz en nuestro país. La ediciones digitales que encontré pertenecen al número 3 de la colección Pulsar, editada por Tridente a principios de los noventa, correspondiente al primero de la serie que lleva por título El mundo de la muerte; el segundo volumen de la trilogía, que en su versión original se titulo The Ethical Engineer (1963) y en castellano Mundo Muerto lo encontré en una versión publicada con el número 32 en la colección Infinitum, editado por Ferma en 1967. La versión digital era muy buena, sin defectos ortotipográficos producidos por su conversión al formato FB2.

El mundo de la muerte narra las aventuras de un jugador profesional, de nombre Jason dinAlt, que se gana la vida en los casinos de los planetas fronterizos. El secreto de su éxito en los juegos de “azar” se debe a sus habilidades telepáticas y telekineticas que le permiten mover dados y adivinar cartas para frustación de sus contrincantes. Un buen día recibe el encargo por parte de un gigantón procedente del planeta Pyrrus de hacer saltar la banca de un importante casino para comprar armas con las que los habitantes de este planeta puedan continuar su lucha de supervivencia contra las especies animales y vegetales que los están diezmando. Tras muchas peripecias y persecuciones dinAlt decide acompañar a su hercúleo contratante en la búsqueda de un lugar donde establecerse. Cuando dinAlt llega a Pyrrus encuentra un planeta habitado por enormes y musculosos humanos cuya anatomía ha sido forjada gracias a la elevada gravedad del planeta. Un planeta poblado por una fauna de pesadilla que persigue de manera implacable a todos los humanos. Se iniciarán aquí una serie de sucesos que llevarán a dinAlt a descubrir los diversos misterios que envuelven la existencia de los pyrranos. Todo ello aderezado con una buena dosis de aventuras que tiene como resultado final  una novela tan entretenida como intrascendente y previsible.

La segunda entrega de las aventuras de dinAlt, lo llevará a un planeta no menos extraño que Pyrrus, aunque esta vez no por voluntad propia, sino como consecuencia de un accidente cuando es trasladado para ser juzgado en uno de los muchos planetas donde dejó enemigos gracias a sus habilidades con el juego. El mundo donde se estrella la nave que lo traslada es un páramo desolado en el que malviven los descendientes de antiguos colonos humano que han perdido todo rastro de civilización tras algún desastre del que no se dan detalles. Los pocos supervivientes que quedan se concentran en pequeños grupos nómadas dedicados a la recolección de los pocos alimentos que encuentran. Su modo de vida esta basado en la esclavitud y en el servilismo al más fuerte. La exploración del planeta por parte de dinAlt será al mismo tiempo una crónica de su propio ascenso social entre los pequeños clanes tribales que conservan parte de los conocimientos del pasado. Cada clan se dedica a una especialidad relacionada con la ciencia sin que tengan nociones de otras ramas del conocimiento. Así encontramos un grupo que sabe como refinar petróleo, otro que conoce el secreto de la fabricación de los motores de explosión, otros de la electricidad, otros de la química rudimentario, etc. La intención de dinAlt es provocar una guerra entre los clanes para que el vencedor tenga todos los conocimientos y pueda iniciar una Revolución Industrial que impulse la depauperada sociedad del planeta. Un argumento aderezado con buenas dosis de aventura, combates y algo de humor negro que lo convierten en un buen divertimento sin más pretensiones.

ORIGEN: LOS "PRESTIGIOS" DE CHRISTOPHER NOLAN

Christopher Nolan vuelve a la carga con otro producto diseñado minuciosamente para atrapar la atención del público. Inception, título original en inglés que aquí se ha traducido como Origen será, sin duda, la experiencia cinematográfica del año. La película técnicamente es correcta, flojita en las partes de acción para las que Nolan no está muy dotado, buena en la dirección actores, notable en la originalidad del guión (le acusan de plagio) y excelente a la hora de plantearle al espectador su creación como un rompecabezas de realidades disfrazadas de sueños, o de experiencias oníricas que superan la realidad para que éste interprete las pistas que el director va lanzando continuamente en boca de sus personajes.

La película me dejó tanas interrogantes tras su primer visionado que no he podido resistir la tentación de volver a verla. Así pues, pertrechado con una buena provisión de “crispetes” y al amparo de un jersey ligerito para soportar el aire acondicionado del cine, me he dispuesto a encontrar una solución que me convenza sobre la naturaleza de los acontecimientos que Nolan ha ido colocando a lo largo de las dos horas y media que dura Origen. Y, por supuesto, descubrir los “prestigios” que utiliza para confundir al espectador. Por supuesto mi interpretación sobre la realidad será una de tantas que se hagan sobre Inception, y esto es lo realmente bueno del film, trasladar la experiencia de su guión más allá de las salas de cine y animar a crear una interpretación o un guión paralelo de lo que uno ha visto. A partir de aquí abstenerse de leer aquellos que no hayan visto la película

Mi principal duda residía en conocer cuál era el auténtico “tótem” de DiCaprio. Porque la peonza no puede ser: era el “tótem” de su mujer y, como se explica en una escena, debe ser personal e intransferible. Se trata de un elemento fundamental para diferenciar lo que es un sueño de la realidad, es el elemento que fija la experiencia que se está viviendo como algo real y lo diferencia de una experiencia onírica. Durante el primer visionado, la no aparición, con una relativa claridad, de un objeto que pueda ser considerado como tal me llevó a la (¿errónea?) suposición de que todo formaba parte de un sueño. Esta sensación la reforzaba la enigmática última escena de la película con la peonza bailando de manera ininterrumpida anunciando que todo era un sueño. Pero esto sólo sería así en el caso de que la peonza fuera el “tótem”, y sabemos que eso es imposible: Nolan nos pondrá trampas, pero no nos podrá mentir haciendo posible que se comparta un “tótem”, cuando una de las reglas del juego lo prohíbe. Por lo tanto debía existir un elemento para DiCaprio con el que pudiera separar realidad y sueños. En el segundo visionado de la película presté especial atención a cada momento en que la peonza señalaba realidad o sueño. Y no hay que esperar mucho para descubrir en una escena la tramposa utilización que hace Nolan de la misma:  DiCaprio está sentado en la habitación de un hotel; gira la peonza mientras se apunta a la cabeza con una pistola; la peonza cae y DiCaprio se relaja, aparentemente ese momento es real; suena el teléfono; lo coge y le contesta una voz; su hijo, de quien está separado desde hace tiempo. No se muestra a su hijo. Solo una voz impersonal. La aparición de sus hijos se hace un elemento recurrente en diversos momentos de la película; pero siempre en momentos que son reconocidos como sueños. Por ejemplo en el bar del hotel, en el instante que habla con el heredero de la Cobol Enterprise; de igual manera aparecen en el mundo límbico que creó junto a su mujer, sin olvidar su último encuentro onírico con ella, momento en que los repudia al ser consciente de que solo son fruto de su subconsciente. Los niños siempre aparecen sin un rostro que les de entidad personal. Son sombras que juegan de espalda a su padre y que éste evita mirar; no son reales, sabe que no son reales porque no tienen rostro. Por lo tanto, sus hijos son el “tótem” que le hace diferenciar realidad y sueños. Volvamos a la última escena. DiCaprio entra en el salón de su casa. Los niños juegan en el jardín. Saca la peonza y la hace girar como si quisiera saber si es real o no. Sus hijos se giran, lo ven y corren a su encuentro. Podemos ver sus caras, tienen una identidad. DiCaprio no hace caso a la peonza para determinar realidad o ficción, sabe a ciencia cierta que todo es real  y actúja en consecuencia abrazando a sus hijos, mientras tanto Nolan dirige la cámara hacia la peonza mientras gira…fin. No deja tiempo para que caiga (si es que cae), aunque el sonido de la peonza anuncia que empieza a caer (otro elemento de discusión).

Este es para mí el “prestigio” clave de la película: el “tótem” de DiCaprio, pero no es el único. Otro supuesto “prestigio” que se esconde es descubrir quién es el que dirige el juego, el titiritero que mueve los personajes y ha planeado la liberación espiritual de DiCaprio; porque a esta altura de la película tendremos claro que este último no es más que el sujeto pasivo sobre el que se proyecta un plan bien trazado para desligar de su subconsciente el sentimiento de culpa por la muerte de su mujer. Aquí aparece Michael Caine, un actorazo como la copa de un pino que tan sólo tiene presencia en dos escenas, apenas minuto y medio, en una película de más de dos horas. Un personaje aparentemente secundario aparece interpretado por el mejor actor del reparto. ¿Quiere Nolan decirnos algo? Del personaje sabemos que es el abuelo de los hijos de DiCaprio, no recuerdo que especifique si es el padre de él o de ella; sabemos que es quien ha enseñado a DiCaprio todo lo que sabe sobre introducirse en el mundo de los sueños ajenos; por lo tanto es una eminencia en el tema (¿ha creado la tecnología o la técnica?). Es el que más necesidad tiene para que DiCaprio recupere la “cordura”, sus nietos lo necesitan. Sería pues, el más indicado para idear el descenso hasta lo más profundo de la mente de DiCaprio para liberarlo, previa catarsis, de la culpa de los recuerdos. Ariadne (el nombre no puede ser más alegórico), alumna destacada de Caine, lo conduciría por el laberinto de sus recuerdos hasta acabar con el minotauro que lo atormentaba. El resto son comparsas para hacer creer a DiCaprio que estaba metido en una guerra entre multinacionales. En mí versión de los hechos DiCaprio sólo está “despierto” los 3 últimos minutos del film. Despierta en el avión, lugar donde ha transcurrido todo.

Bueno. Un desvario mental de lo más entretenido que quizás cambie con un seguro tercer visionado del film...o no.

martes, diciembre 08, 2009

LECTURAS DIGITALES: LA ERA DE LOS EBOOKS

 Amos de títeres, un clásico del maestro Heinlein, ha sido mi primera lectura "electrónica". No he querido esperar más para adquirir un lector de ebooks y aprovechando una oferta que hacían en Mediamarkt he adquirido un Papyre 6.1 por 270€, un precio exagerado para lo limitado que todavía resulta este dispositivo de lectura. Aunque no puedo negar que ha sido la compra más rentable de toda mi vida. El aparatejo se amortiza solo. Con una búsqueda no desamiado compleja por internet consigue uno descargarse una completísima colección de títulos a los que uno lleva tiempo intentando incarle el diente y que por estar descatalogados en la mayor parte de los casos, o por el precio no ha podido adquirir. Es acojonante la sensación de poseer en un dispositivo tan pequeño todos los libros que uno quiere y acceder a ellos con tanta facilidad. En un principio creía que me costaría más adaptarme a esta nueva manera de leer, que la idea romántica de prescindir del tacto y el olor del papel restaría atractivo a la lectura. Pues nada de eso. La sensación de lectura es muy agradable. Los diferentes formatos en que se pueden presentar los archivos de lectura ayudan a que cada uno encuentre la disposición en la pantalla que le resulte más cómoda: mobipocket, epub, fb2, rtf, etc.

El libro elegido para estrenar el Papyre fue Amo de títeres, también editado con el título de Titán invade la Tierra, un clásico que leí hace unos 20 años en la edición de Orbis y del que está anunciado su reedición por parte de La Factoria de Ideas. La verdad es que la obra no ha envejedido nada bien. El escenario y las ideas que se plantean están totalmente desfasadas, sobre todo en cuanto a la lectura política de la trama se refiere. Pero Heinlein es Heinlein y siempre aporta elementos de interes al lector, aunque sólo sea repasar un antiguo clásico de la ciencia ficción pulp. Y ahora a contituar con los clásicos. Tengo un buen número de lecturas pendientes de escritores como Farmer, Poul Anderson o el propio Heinlein que acometeré pausadamente pero sin descanso gracias a las facilidades de estos nuevos lectores electrónicos.

martes, marzo 03, 2009

QUEREMOS QUE REEDITEN MALAZ

El motivo de esta entrada en el blog no es otro que informar sobre la iniciativa emprendida desde Sedice, web dedicada a la literatura de género, para convencer al mundo editorial de la viabilidad del proyecto de reeditar Las Gestas de Malaz, celebrada saga de fantasía épica escrita por Steven Erikson. Como muchos de vosotros sabréis, la errónea política editorial de Timun Mas a la hora de sacar al mercado nacional esta saga de novelas terminó en un rotundo fracaso. Sin animo de entrar ahora en las cuestiones que llevaron al naufragio editorial en el primer intento de edición, y con la firme creencia de que se aprende más de los errores que de los aciertos, confiemos en las posibilidades de presión de la comunidad lectora y pongamos entre todos el granito de arena necesario para que se animen a reeditar la obra de Erikson.

A todo aquel que se pase por aquí y quiera hacer notar su interés en la reedición de la saga, que no dude en unirse al grupo de facebook Queremos que reediten Malaz o bien que deje constancia de su interés en este hilo de Sedice.

Gracias por colaborar.

martes, febrero 03, 2009

EL REY RATA - CHINA MIEVILLE

Se me antoja imposible hablar de esta obra de Mieville sin tener como referencia la que sería su posterior producción literaria. lo que nos lleva a la perversa paradoja de medir el pasado teniendo como modelo lo que todavía no había escrito. Una circunstancia que sin duda ha favorecido a este brillante autor, que de haber sido El rey rata su carta de presentación en lugar de la celebrada serie de Bas-lag serían muchos menos los que cuentan las bondades de su narrativa; pero ese no es el tema en cuestión, de palmeros ya hablaremos otro día.

Con la perspectiva que ofrece el tiempo transcurrido desde su publicación en 1998 y sin hacer comparaciones, siempre odiosas, sería justo reconocer que este primer trabajo de Mieville resulta una muy buena novela de ficción urbana a pesar de algunas deficiencias como pueden ser las disonancias en escenas que no terminan de reflejar todo lo que el autor quería trasmitir, en cambio otras son memorables; unos altibajos narrativos que no lastran en exceso el total de la novela. Mieville presentaba en esta novela lo que será su personal paradigma de horrores y pesadillas compuestos por unos elementos comunes en la totalidad de sus obras, un muestrario de clichés que se remarcan como un hilo rojo entre el blanco y negro de la épica crepuscular que teje para confeccionar su universo literario: la empatía que muestra por los parias de la sociedad, un reflejo de su ideario político de tendencias marxistas que no disimula en ningún momento; la cosificación y animalización de muchos de sus personajes, prisioneros de una genética manipulada para poner de manifiesto la sustracción de la identidad humana como herramienta de manipulación; la obsesiva utilización de una ciudad victoriana de estética enfermiza como decorado para que se muevan la caterva de aberraciones de la naturaleza que en ella encuentran cobijo. Este alumno aventajado de Baudelaire, el gran maestro del culto a los peligros de la ciudad, encuentra en el desierto de la gran urbe el lienzo necesario para mostrar con el pincel de su narrativa toda la belleza decrépita que encierran los laberintos de piedra transitados por sombras anónimas, habitantes de ese sanatorio, purgatorio, prostíbulo o infierno que marca la línea que divide el mundo real del imaginario.

Que no busque el lector en esta novela una aproximación al Crobuzon del Mieville consagrado. En el Londres de dos caras, que es el auténtico protagonista de El rey rata, se escenifica un cuento para niños con personajes buenos y malos, con príncipes y reyes, un caballero negro, animales fantásticos, seres con poderes extraordinarios y, por supuesto, un final con moraleja. A disfrutarlo.

martes, octubre 14, 2008

RIDLEY SCOTT & JOE HALDEMAN

Según anuncia “europapress”: Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción con La guerra interminable ( The Forever War); sin duda una de las mejores novelas del género. El propio director adelanta unas breves pinceladas de cómo será la película: "He perseguido esta obra durante 25 años. Será una película épica, una mezcla de 'La Odisea' y 'Blade Runner' que parte de una premisa brillante y desorientadora".

Los aficionados al cine, y en particular al que realiza este gran director, estamos de enhorabuena, si además le sumamos al buen hacer de este cineasta una materia prima como es la extraordinaria novela de Haldeman el resultado debe ser espectacular.

Ahora toca esperar y estar al tanto de cómo se desarrollen los acontecimientos en cuanto a actores y demás.

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