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domingo, octubre 30, 2011

H. BEAM PIPER - Encuentro en Zarathustra

Hace unos meses, en una de las frecuentes incursiones que suelo hacer por Amazon para estar al día de las novedades que se publican, me encontré con la reciente edición de Fuzzy Nation, en ese momento la última novela escrita por John Scalzi. La obra resultó ser la reescritura de Little Fuzzy (1962), el olvidado clásico de H. Beam Piper, uno de los artesanos de culto de la Edad de Oro de la ciencia ficción que sigue siendo un total desconocido en nuestros lares. De Piper tan sólo se  han traducido y publicado  en nuestro país un par de obras: Vikingo espacial (1966) en la colección Galaxia de la editorial Vértice, y una edición tardía de la propia Little Fuzzy en la colección Libro Amigo de la Editorial Bruguera con el poco afortunado título de Encuentro en Zarthustra (1976); el éxito de esta última  novela le valió  Piper la nominación para los premios Hugo de 1963 y, lo que es más importante,  la petición por parte de sus lectores de una continuación de las aventuras de los pequeños Fuzzy, solicitud que fue atendida poco después con la aparición de Fuzzy Sapiens (1964), novela en la que se profundiza más en la sociedad de estas pequeñas criaturas a las que muchos han comparado con los ewoks, aquellos simpáticos peluches surgidos de la factoria George Lucas, aunque personalmente les encuentro más parecido con los crichis, los humanoides creados por Ursula K. Leguin para su novela  El nombre del mundo es bosque (1972). Además de los dos títulos anteriormente mencionados, existe una tercera obra que continúa la saga, Bones Fuzzy (1982), escrita por Willian Tuning a modo de secuela póstuma tras la muerte de Piper, acabando de esta manera Tuning con el proyecto inicial del propio Beam Piper para una tercera entrega que no llegó a concluir y que habría llevado por título Fuzzies and other people.


Así pues, y teniendo en cuenta la firme apuesta que Minotaruo ha hecho por Scalzi, del que ha publicado la mayor parte de sus escritos a escepción de un par de novelas cortas, parece probable que en unos meses nos encontremos con Nación Fuzzy en la estantería de novedades de nuestras librerías.  Intrigado por la extraña maniobra literaria de Scalzi (habría sido más normal escribir una continuación de la novela de Piper en lugar de rescribirla), me puse manos a la obra para leer el "original". No tuve que esperar mucho para saciar mi curiosidad, ya que un par de minutos después, tras una breve busca en Internet, ya tenía descargada la novela de Piper en mi viejo Papyre, lista para ser leída (cómo molan los e-readers).

La verdad es que a los ojos de un lector del siglo XXI Encuentro en Zarathustra no es nada del otro mundo;  la estructura y características de sus personajes tienen más puntos en común con un western que con una historia de ciencia ficción al uso, resultando en algunos momentos tierna ante la ingenuidad con la que Piper imagina un futuro con naves capaces de recorrer la galaxia y coches que vuelan gracias a modernos sistemas antigravedad, aunque las cámaras con las que gravan a los pequeños Fuzzy funcionan con películas que deben revelar para poder ver lo grabado, vamos las super 8 de toda la vida. El escenario en el que Piper desarrolla la historia es el planeta Zarathustra, uno de los muchos mundos fronterizos que florecen en un momento de expansión y colonización terrestre por la galaxia; el contrato de explotación del planeta es propiedad de la Compañía Zarathustra, empresa que ha realizado un fuerte desembolso instalando los servicios básicos para la recepción de los colonos y que espera recuperarlo con creces gracias a los importantes recursos naturales del planeta.

Además de los empleados de la Compañía y los funcionarios del gobierno terrestre, en el planeta también viven colonos independientes como Jack Holloway, un veterano buscador de "piedras del sol", nombre con el que se conocen unos fósiles de medusas con una extraña peculiaridad luminosa que las hacen muy valiosas. El tiempo pasaba sin sobresaltos en la solitaria y bucólica vida de Jack hasta que un buen día, al regresar a su cabaña después de una afortunada jornada en la que había encontrado unos buenos ejemplares de "piedras del sol", encuentra un pequeño ser recubierto de un pelo brillante y sedoso con apariencia de muñeco de peluche; el pequeño ser no parece temer al montaraz buscador de gemas, incluso acepta de buen grado la comida que éste le ofrece. Jack adopta a su pequeño visitante, bautizándolo con el nombre de Peludo (Fuzzy en la versión original), y no tarda en darse cuenta de que la criatura es mucho más inteligente que cualquier animal doméstico que haya visto con anterioridad, lo que le hace plantearse la posibilidad de que los Peludos sean seres sapientes y no animales con un alto grado de inteligencia; por esta razón,  Jack se pone en contacto con su amigo, el xenobiólogo Ben Rainsford, para que este lo determine mediante la realización de una batería de pruebas científicas. Sí se llegase a demostrar la categoría de sapientes de los pequeños Peludos, la catalogación del planeta cambiaría radicalmente dejando sin efecto los derechos de los terrestres sobre el mismo.

La noticia de la aparición de una posible especie sapiente en el planeta llega a oidos de Victor Grego, máximo responsable de la Compañía Zarathustra que ve posible la pérdida de los derechos de explotación del planeta si se confirma la noticia; para evitar las pérdidas económicas que eso supondría, la cúpula de la Compañía intentará por todos los medios posibles conservar la concesión sobre los recursos del planeta y evitar que la Federación terrestre lo considere zona aborigen protegida; para conseguirlo no dudarán en recurrir a la acción legal mediante los abogados de la empresa que intentarán demostrar en los tribunales que los Fuzzys no son una especie inteligente, y a prácticas ilegales como la coacción, el asesinato o promover el genocidio al comprar las pieles de los Fuzzy por un precio muy elevado.

La parte final de la novela se convierte en una historia de tribunales y abogados en la que se debatirá sobre la línea que separa a un animal inteligente de un ser sapiente que debe ser considerado a todos los efectos como una persona con todos sus derechos civiles. Esta es la parte mejor elaborada por Piper, ya que inteligentemente ha sabido mantener a los Fuzzys justo en la línea que separa ambos estatus, el de animal  inteligente y el de ser sapiente. El final de la novela, que no contaremos, es un tanto forzado y, en cierta medida, tramposo, pero no resta méritos al conjunto total de la narración que se puede definir como un híbrido entre el western, una historia de abogados y un relato de primer contacto, leyéndose el resultado final con bastante agrado, aunque el resultado final hubiera mejorado mucho si se hubiera incluido en la novela el punto de vista de los pequeños Peludos mediante alguna técnica narrativa, como el monólogo interior, en cada uno de los episodios de interacción de estos con los humanos.

Leído el "original" son más comprensibles las razones que llevan a Scalzi,  una vez que se ha ganado un nombre dentro del mundillo literario "cienciaficcionero" con obras como La vieja guardia (2005), a darse el capricho de ejercer de fan y dedicarse a reescribir una de las obras que marcaron su infancia y adolescencia. En este caso, con Fuzzy Nation, hace un sentido homenaje a H. Beam Piper actualizando la que para muchos encallecidos aficionados norteamericanos a la ciencia ficción es una obra de culto, eso sí, por las críticas que he podido leer sobre su novela, no parece caer en la pretensión de mejorar la obra original, sino que tan sólo busca poner al día el relato original para que llegue con más fuerza a las jóvenes generaciones de lectores que desconocen la obra de uno de sus autores favoritos.

P. D. Acabo de ver en la web Cyberdark que Fuzzy Nation será publicado por Minotauro a principios del 2012 con el título de El visitante inesperado. Y, hablando del ataque fandomita que padece Scalzi, parece que se agraba con su última creación literaria que lleva por nombre Redshirts: A Novel With Three Codas (2012); una novela que, según la sinopsis publicada, es un homenaje a los "camisas rojas", esos personajes que  todos recordamos como víctimas propiciatorias en la serie de culto Star Trek.

domingo, octubre 23, 2011

JACK VANCE - El planeta gigante


 A Jack Vance le debo eterna gratitud por las innumerables horas de apasionante lectura que me proporciono durante mi etapa adolescente. Acostumbraba a pasar las largas tardes estivales pegado a las páginas de Los Príncipes demonio, El planeta de la aventura o La saga de Cugel, absorto ante los mundos repletos de magia y misterio que surgían de la fértil imaginación de Vance; quizá sea ésta su gran virtud: la capacidad de crear lugares fascinantes para sus lectores gracias a la habilidad con la que describe los pequeños detalles que forman parte del mundo que presenta .

El planeta gigante (1952), publicado originalmente por entregas en Startling Stories  para pasar a ser editado como libro en 1957, es el primero de una duología que se completa con Showboat World (1975). En su momento, la novela era un compendio de todas las virtudes que Vance atesoraba y que ponía al servicio del lector mediante la utilización de la fantasía en lugar de ciencia y la aventura como motor principal de la narración; un mecanismo que ya había explorado con excelentes resultados en La tierra moribunda (1950), a la que imita en cuanto a planteamiento y estilo, aunque con un menor desarrollo del argumento y los personajes, como si El planeta gigante fuera una versión "deshidratada" de un proyecto mayor que vería la luz cuando hubiera provado todas las posibilidades que reunía como escenario en el que desplegar todo el potencial imaginativo que era capaz de desarrollar. La perspectiva de un mundo varias veces mayor que la Tierra, colonizado 500 años antes por todo tipo de inadaptados en busca de un lugar en el que establecerse al margen de la ley y de convencionalismos sociales, era tremendamente atrayente para Vance; el resultado final de la idea fue un mundo en el que cada pocos kilómetros un viajero se podía encontrar con las más extrañas comunidades, cuyo único punto en común era su atraso tecnológico respecto a la terrestre. En este inmenso escenario, Vance pone en marcha su vocación de antropólogo de lo imposible para inventar todo tipo de sociedades que describe con minucioso detalle, incidiendo especialmente en la relación de éstas con la ecología, la economía, la organización política, la tecnología o la gastronomía, un elemento recurrente en sus narraciones que utiliza para describir al lector festines pantagruélicos a base de los más refinados manjares.  En realidad, son estas culturas y paisajes los verdaderos protagonistas de las narraciones de Vance, permaneciendo en la mente del lector mucho tiempo después de haber leído sus obras.

Para no desmerecer a  El planeta gigante, debemos de colocarnos en el contexto temporal en el que fue escrito y tener en cuenta la importancia que tuvo en su día, constituyéndose como un referente en lo que en el mundillo de la ciencia ficción norteamericana se llamó Planetary Romance, consistente en una narración de aventuras que tenía como escenario un imaginario planeta extraterrestre. El precedente aún fresco en la memoria de La tierra moribunda arrastró a numerosos lectores hasta la nueva novela de Vance en busca de renovadas maravillas que saciaran su sed de entretenimiento. Y sin duda que la saciaron de la mano del grupo de terrícolas que deben sobrevivir en el inmenso planeta en el que ha caído su nave tras sufrir un sabotaje perpetrado por agentes del Bajarnum de Beaujolais, tirano lanzado a la conquista del planeta que no ve con buenos ojos la ingerencia del gobierno terrestre en los asuntos del Planeta gigante. El argumento de la novela gira en torno de los pasajeros de la nave accidentada: un grupo de científicos y especialistas capitaneados por Claude Glystra con la misión de realizar un informe sobre la situación del planeta. Los supervivientes del aterrizaje forzoso, junto a Nancy, la hermosa joven que los ha auxiliado, emprender un largo periplo que los llevará a través de 40.000 kilómetros de un territorio habitado por todo tipo de sociedades, muchas de ellas hostiles, hasta el lugar que hace las veces de embajada terrestre en el planeta. Ante la ausencia de modernos medios de locomoción debido a la falta de metales o hidrocarburos, el viaje lo deben realizar a pie o bien utilizando como montura algunos de los distintos animales que ofrece la fauna nativa.

 Una vez asentadas las bases, el relato se va construyendo a  través de encadenar episodios que nos ponen al corriente de  las aventuras acometidas por el grupo de terrestres al contactar con los distintos pueblos que habitan el planeta; de esta manera, vamos descubriendo algunas de los más pintorescos grupos que colonizaron el planeta, y como han evolucionados sus descendientes de acuerdo a las premisas con las que fueron educados hasta convertirse en arborícolas que no pisan el suelo, tribus de gitanos nómadas, los salvajes y caníbales Rebbirs de las estepas, los opulentos habitantes de Kirstendale, los videntes de Myrtlesse, etc. A todo esto hay que añadir la implacable persecución que sufren por parte de los hombres del Bajarnum de Beaujolais, y a la existencia de un traidor entre el grupo terrestre, todo ello aderezado con la inteligente prosa descriptiva que transforma las palabras en imágenes de singular belleza, los ingeniosos diálogos o la  habitual ironía y sentido del humor del maestro Vance.

Sin tratarse de una de las mejores creaciones de Vance, la novela se puede leer todavía con agrado pese a los muchos defectos que detectamos hoy día en su planteamiento y desarrollo, no hay que olvidar que la novela tiene más de sesenta años y el peso de las corrientes literarias que aparecieron con posterioridad a la década de los 50 han condicionado nuestra manera de enjuiciarla. Si El planeta gigante se hubiera escrito recientemente le habríamos achacado que, pese a recrear perfectamente los escenarios, no termina de hacer creíble el mundo que quiere inventar, afectando por extensión a la credibilidad de los personajes que pululan por él y que deben servir para que el lector pueda relacionarse emocionalmente con el universo creado, pero todo esto es secundario una vez empezada la lectura. Y es que a Vance, al que nunca le interesó lo más mínimo crear una tecnología creíble en sus obras, lo que de verdad le interesaba era entretener al lector. Y en ese aspecto cumplía con creces.

miércoles, octubre 12, 2011

ROBERT A. HEINLEIN - Hija de Marte

Podkayne or Mars (1962), editada en castellano por Martínez Roca con el título de Hija de Marte, fue publicada originalmente por entregas en la revista de ciencia ficción If. Por las características, personajes y temática de esta novela debería incluirse entre las novelas juveniles, pero Heinlein nunca la consideró como tal, considerándola, junto a Tropas del espacio (1959), como una muestra de su firme intención para alejarse de la escritura de novelas para adolescentes, pese a las trabas que encontró por parte de los editores para conseguirlo. Y es que Heinlein, a lo largo de su carrera, tuvo que lidiar contra la oposición de sus editores, los cuales siempre encontraban  motivos para que no pudiera desarrollar su trabajo libremente, obligándolo en diversas ocasiones a introducir importantes cambios en sus obras, como por ejemplo en Amos de títeres (1951), novela que por lo explicito del sexo en la versión original sufrió un importante recorte en su extensión original; de igual manera, Rebelión en el espacio (1949), sufrió la mutilación de varios pasajes debido al uso que los niños hacen de las armas o, como ocurrió con Podkayne of Mars, cambiando el final por otro que supuestamente resultara del agrado de los lectores.

Hija de Marte, como era habitual en las novelas juveniles de Heinlein, está escrita en primera persona, teniendo como principales protagonistas a Podkayne Fries, adolescente de 15 años, y a Clark Fries, su hermano pequeño de 11 años, un joven con una gran inteligencia que manifiesta una enorme facilidad para meterse en  problemas de todo tipo, especialemente si estos implican poner en peligro su vida y la de su hermana. A lo largo de la novela, el único momento en el que Clark adquiere el papel de protagonista, relegando a Podkaynes a un segundo plano, es el epílogo. El trasvase final de protagonismo responde a los cambios que la editorial obligó a introducir a Heinlein, quien en primera instancia había planeado un final con la muerte heroica de Podkayne, inmolándose para salvar la vida de una pequeña "hada", en realidad un peculiar mono volador natural de Venus. Heinlein no aceptó de buen grado los cambios impuestos por la editorial, quejándose en una carta dirigida a su representante en la que decía que las pretensiones de la editorial eran similares a "querer cambiar el desenlace de Romeo y Julieta por otro con final feliz para contentar a los lectores". Como consecuencia de estos cambios, el final resulta del todo impostado, restándole fuerza al conjunto total de la obra; pero no adelantemos acontecimientos y vallamos al principio.

La novela en sí se puede considerar como una lejana continuación de  Rebelión en el espacio (Red Planet, 1949), novela en la que narraban los acontecimientos que llevaron a la sublevación de los colonos marcianos, oprimidos por el gobernador de la colonia. Muchos son los puntos de coincidencia entre las dos novelas de Heinlein, por ejemplo, la  antiquísima civilización marciana de la que habla Podkayne, con sus ciudades en ruinas y sus misteriosos marcianos, etc.,  tiene un gran parecido con la descrita en Rebelión en el espacio, con lo que esta novela podría ser perfectamente su continuación, situándose la acción unos 20 o 30 años después; otro punto en común, que parece definitivo a la hora de asegurar la relación entre ambas es la Academia Lowell, lugar en el que estudiaban los protagonistas de Red Planet cuando comienza la revolución y que es citada por Podkayne como un lugar en el que ella también ha pasado en algún momento de su vida. En este aspecto hay que recordar que las novelas de Heinlein suelen estar relacionadas entre sí, aunque tan sólo sea por la los "cameos" que algunos de sus personajes acostumbran a realizar en otras obras; sin ir más lejos, la propia Podkeyne aparece en El número de la bestia (1980).

En Hija de Marte, el autor, mediante unas breves y sutiles pinceladas, nos va poniendo al corriente de la sociedad resultante de la victoria en su particular guerra de la independencia contra el gobierno de la Tierra; la sociedad marciana se fundo en primer lugar con convictos, después acudieron colonos bien seleccionados, para después de la revolución dejar entrar libremente a cualquiera. Es una sociedad de economía liberal, aunque con cierto grado de planificación para no agotar los escasos recursos del suelo marciano; también se la pinta como puritana en cierto modo, no tienen bien vista a la sociedad venusiana, formada por portugueses o brasileños que no forman un gobierno al uso, sino que están "gobernados" por una Corporación empresarial.  

El resto del decorado en el que se representan los acontecimientos, nos los muestra Heinlein utilizando la visión que expresa Podkayne del mundo que la rodea mediante el monólogo interno, de esta manera nos enteramos que el padre de la joven perdió un brazo en los combates que tuvieron lugar durante la rebelión y de que su tío, considerado un héroe de guerra, es senador vitalicio en Marte por los méritos contraídos durante la guerra de independencia (la idea de conseguir un estatus de privilegio en la sociedad gracias a los méritos de guerra también aparece en Tropas del espacio); se nos pone al corriente de como se ha estructurado la sociedad marciana en base a priorizar el trabajo por encima de la familia, practicándose una natalidad contenida consistente en la criogenización de los recién nacidos hasta el momento en el que sus padres, ya jubilados o con menos tareas a las que atienden,  puedan hacerse cargo de ellos para su educación (educación que incluye el castigo físico a los niños como algo natural y aceptado). Podkayne también nos informa sobre una asociación interplanetaria compuesta por los legítimos gobiernos de Marte, la Tierra y Venus que actúa como entidad supra-estatal para evitar conflictos entre las parte y llegar a acuerdos de colaboración en materia de economía.

El argumento gira alrededor del viaje que Podkayne realiza junto a su hermano y su tío en dirección a Venus y a la Tierra a bordo de un moderno "crucero de recreo" interplanetario. En un principio, el viaje lo deberían de haber realizado los hermanos Fries junto a sus padres, pero el "descorche" de los tres bebés que los padres de Podkayne tenían guardados en estado de criogenización hace imposible que el viaje se realice. Podkayne, desolada por la pérdida del viaje en el que tenía depositadas tantas expectativas, acude buscando consuelo en su tío, el senador Tom Fries, hombre de gran importancia y relevancia en Marte; el tío de Podkayne es un personaje arquetípico dentro de la bibliografía de Heinlein, es el hombre maduro, gruñón y malcarado que encarna la sabiduría y la responsabilidad ante los acontecimientos adversos (aparece como el Hombre Viejo en Amos de títeres o Jubal Harshaw en Forastero en Tierra extraña).

El viaje que emprenderán será el inicio de una historia de intrigas políticas que persiguen la caída del actual gobierno de Marte y la ruptura de relaciones entre los gobiernos de los tres planetas. En el juego de espías que subyace a lo largo de la novela, Clark, el hermano de Podkayne, juega un papel estelar, encontrando en el despiadado mundo de engaños y traiciones que encuentra desde que emprende el viaje a la Tierra a bordo del crucero de lujo, su espacio natural, el lugar en el que mejor se desenvuelve; un mundo que guarda muchos paralelismos con el que el propio Heinlein creó para Thorby, el joven protagonista de Ciudadano de la Galaxia (1957).

Durante la travesía Podkayne hace nuevas amistades, como por ejemplo Girdie, una atractiva mujer, inteligente y con mucho mundo vivido que acaba de quedarse viuda.  La escala en Venus nos presenta un mundo similar a las actuales Vegas estadounidenses; un paraíso para el capitalismo más desenfrenado. Un mundo que no depende de un gobierno, sino de un consejo de administración al ser propiedad de una compañía privada, con lo que resulta una sociedad de clases que se divide entre accionistas, que tiene la vida resuelta y viven dedicados al ocio, y trabajadores, que dedican su vida a ganar el suficiente dinero como para comprar una acción de la compañía y vivir el resto de su vida como accionistas.

La acción en la parte final de la novela se vuelve un tanto desenfrenada y confusa cuando el tío de Tom le revela a Podkayne, cuando Clark es secuestrado por "nacionalistas" marcianos, que viajaba con ellos dos como tapadera para una importante misión de la que dependía la estabilidad entre Venus, la Tierra y Marte. Podkayne, en un intento poco afortunado para rescatar a su hermano también es apresada. A partir de aquí Clark toma el mando de la narración, cortándose la acción de una manera un tanto abrupta. El final no es muy lucido ni lúcido, como consecuencia de la polémica que autor y editor sostuvieron sobre el mismo. Pero, a pesar de todo, Hija de Marte es una de las obras que más influencia han tenido en otros autores posteriores a Heinlein. Por ejemplo, no hace mucho, Joe Haldeman ha publicado Rumbo a Marte (Marsbound), en cuyas páginas nos parece ver reencarnada en la joven Carmen Dula a la mismísima Podkayne Freis; y sin ir más lejos, esta misma semana se ha puesto a la venta Rito de paso de Alexei Panshin, novela ganadora del premio Nebula en 1969 y que estaba tristemente olvidada desde una edición que en 1974 se hizo de la misma con el título de Rito de iniciación por parte de Ediciones Dronte. Según el texto con el que Alamut publicita su novela:
"Sigue el modelo de las novelas juveniles de Robert A. Heinlein, con una protagonista adolescente que ejerce de irresistible narradora de su aprendizaje de la vida en una sociedad futura que plasma algunas de las ideas más queridas del famoso autor norteamericano"
Con lo que podemos comprobar que tanto Heinlein, como sus novelas juveniles todavía son un referente en el género.

MURRAY LEINSTER - Operación Terror

Una de las muchas ventajas que aportan los e-readers es la de acceder a la lectura de un buen número de títulos descatalogados desde hace tiempo. Gracias a esta facilidad se puede hacer arqueología literaria y reencontrarse con excelentes artesanos de la palabra, como sin duda fue Murray Leinster, hoy injustamente olvidado.

Leinster fue un prolífico escritor norteamericano forjado en las más destacadas revistas pulp de la época, para las que llegó a escribir más de 1500 relatos, la mayoría de ellos de ciencia ficción, completando su bibliografía con un buen número de novelas, artículos y guiones de cine, radio y televisión. La sencillez del estilo narrativo de Leinster, alejado de cualquier alarde técnico que pueda confundir al lector, nos puede llevar a creer que sus argumentos e ideas no son dignas de mención, nada más lejos de la realidad: de él partieron algunas de las ideas y expresiones que más predicamento han tenido en el género; por ejemplo, se le atribuye la invención de las historias de "universos paralelos" en su obra Sidewise in Time (1934), que sirvió de inspiración a autores tan destacados como Asimov (El fin de la Eternidad, 1955), Larry Niven (All the Myriad ways, 1968), Frederik Pohl (El regreso de los gatos cuánticos, 1986), entre otros; de igual manera, Leinster fue el primero en utilizar el término "primer contacto" para definir el encuentro por primera vez entre humanos y alienígenas. Y no podemos olvidar como fue el primero en describir lo que hoy conocemos como una computadora en Un lógico llamado Joe (1946).

 En Operación Terror (1962), novela que no está entre lo más destacado de su producción, Leinster incidía en los mismos clichés del género que ya explorase anteriormente en obras como  Ataque desde la cuarta dimensión (1936), en la que reflejaba los miedos que atenazaban a la sociedad americana ante una amenaza exterior, en este caso la latente "amenaza roja";  Leinster transmite a lo largo de la narración la constante sensación de que sus personajes están en el punto de mira de un peligro intangible que, de manera inexorable, terminaría por hacerse presente y desencadenar el fin del mundo. La histeria colectiva que dibuja en sus narraciones dejan patente el miedo de la sociedad americana ante la posible pérdida de la paz y prosperidad que había alcanzado su país debido a una agresión exterior (comunista después de la II Guerra Mundial o fascista con anterioridad a la guerra). Pese a que la mayor parte de sus novelas se pueden incluir dentro del space opera y trascurren en un futuro lejano, Operación Terror  gira entorno a otro de los grandes paradigmas de la ciencia ficción: la invasión del planeta por parte de "extraterrestres", aunque en la mayoría de las obras de Leinster nada es lo que aparenta ser.

La narración comienza con la aparición en los radares militares norteamericanos de un objeto no identificado procedente del espacio exterior y su consiguiente caída en el Parque Nacional de Boulder Lake, en el estado de Colorado. Lockley, un agrimensor que en esos momentos se dedicaba en solitario a mesurar las dimensiones del lugar, es testigo de cómo un objeto cae en el lago, cerca de la zona en la que están acampados su compañero de trabajo Vale y su novia Jill Holmes junto a un grupo de obreros que se dedican a trazar, mediante excavadoras, los caminos necesarios en el bosque para facilitar el acceso al lago. Poco tiempo después de la caída del objeto, Vale avisa por radio a Lockley de la aparición en el lago de una extraña nave de la que han surgido unos seres que califica como no humanos. Las extrañas figuras humanoides capturan al grupo de obreros mediante un extraño rayo paralizante de tipo desconocido contra el que nada pueden hacer. Mientras tanto, el ejército, ante los acontecimientos que se van produciendo, ordena cercar la zona y no dejar que nadie entra ni salga de la misma. Loclkey, enamorado en secreto de Jill, la novia de su amigo, decide ir a rescatarlos. En este momento se inician una serie de aventuras y descubrimientos que conforman el motor de la novela, con muy poca originalidad, dicho sea de paso, que concluirán de manera un tanto forzada, llegando a caer en más de una ocasión en la ñoñez y en el absurdo.


En la narración se puede apreciar el absoluto desprecio por la tecnología y las leyes físicas, más como fruto de la ironía y el sentido del humor del autor que por desconocimietno; por ejemplo las armas con las que consigue derrotar al enemigo, tanto en la presente novela como en Ataque desde la cuarta dimensión (1936), son unos pequeños ingenios construidos con una batería de coche, una antena de radio y unos alambres; con unos elementos tan simples consigue resultados mágicos, como destruir blindados a distancia.

La novela juega con las expectativas del lector, influenciado por esa latente amenaza para que al final de la misma los acontecimientos den un giro insospechado que sirve para que el lector reflexione sobre el estado de preguerra en el que están instalados. En Operación Terror, el gobierno y los medios de comunicación controlados por el aparato del Estado también ocultan la realidad de lo que está ocurriendo, siendo en ambas novelas la actuación individual de los personajes protagonistas las que anulan la amenaza y "salvan" a la humanidad, un guón que, por lo próximo a sus ideales, podría haber escrito el mismo Heinlein.
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